Vecinos de la colonia Parque Central, al norte de la ciudad y en las inmediaciones del cerro Las Cuevitas, destinan entre cuatro y seis horas diarias a esperar y utilizar el transporte urbano. La falta de una ruta directa hacia zonas laborales, comerciales y médicas convierte cada traslado en una jornada prolongada.
Rutas insuficientes y esperas prolongadas
Los residentes caminan hasta diez minutos para llegar a la calle Mariano Escalante, donde circulan las líneas 10 VH y Caturegli. Aun cuando consultan los horarios mediante la aplicación UNE, reportan esperas de hasta una hora y frecuentes cancelaciones informales por comidas de los operadores o fallas mecánicas.

Ibeth, vecina del sector, explicó que para llegar a su trabajo, en el cruce de los bulevares Solidaridad y Colosio, debe combinar las líneas 10, 17 Exprés y 4. Sale alrededor de las 06:40 horas para llegar a las 08:00, mientras que el regreso puede tomarle otras dos horas. Para acudir al Seguro Social de la calle 14 de Abril también necesita dos camiones.
La situación afecta además actividades básicas. Esmeralda Rivera Adán, de 27 años, señaló que camina diez minutos, espera cerca de media hora y con frecuencia recibe señales de que el camión está fuera de circulación. A diario lleva a una menor a una escuela ubicada en Solidaridad y Progreso, pero suele llegar diez minutos después de la hora de entrada.
El costo también aumenta por la dependencia del transporte. Ibeth recarga 300 pesos semanales en la tarjeta UNE y gasta alrededor de 80 pesos adicionales en un vehículo solicitado por aplicación para regresar del supermercado. Las viviendas del fraccionamiento se rentan, según los vecinos, entre cuatro mil y cuatro mil 500 pesos, pese a que el sector carece de equipamiento cercano. El problema no se limita a la demora: la ausencia de una conexión directa encarece la movilidad, reduce el tiempo disponible para el trabajo y dificulta el acceso cotidiano a servicios esenciales.
