El Banco Mundial advierte que los países en desarrollo enfrentan una paradoja clara: poseen acceso sin precedentes a tecnologías existentes, pero carecen de las capacidades básicas para convertirlas en productividad real. El libro “The Innovation Paradox” de Xavier Cirera y William F. Maloney identifica esta limitación como el principal obstáculo para el salto tecnológico.
La escalera de capacidades
Corea del Sur y Singapur lograron ascender esa escalera mediante instituciones sólidas, inversión continua en capital humano y coordinación estrecha entre Estado y empresas. No copiaron modelos ajenos; construyeron condiciones previas que permitieron pasar de manufacturas de bajo valor a desarrollo tecnológico propio.

México y el riesgo de imitación
México destaca por mejores prácticas de gestión empresarial que el promedio regional, lo que mejora el retorno de la inversión en I+D. Sin embargo, el verdadero desafío radica en dar continuidad a políticas públicas que fortalezcan talento, infraestructura y vínculos entre universidades y sector productivo. La imitación de instituciones exitosas sin las capacidades subyacentes genera resultados limitados.
La lección central es que las empresas deben primero aprender a gestionar y absorber conocimiento antes de aspirar a innovar de forma autónoma. Esta secuencia, más que el volumen de recursos destinados a ciencia, determina si una economía logra desatar su potencial productivo.
