Familias de Mexicali y San Felipe que antes enfrentaban recibos de electricidad de hasta 3 mil pesos mensuales están pagando entre 500 y 600 pesos durante el verano tras recibir sistemas fotovoltaicos del programa estatal “Techos Solares para el Bienestar”. La reducción puede alcanzar 70%, según la Secretaría de Bienestar de Baja California, aunque el resultado depende del consumo y de los aparatos instalados en cada vivienda.
El impacto es especialmente relevante en una región donde las altas temperaturas obligan a mantener equipos de refrigeración durante largos periodos. Rosalba Villaseñor, beneficiaria en Mexicali, reportó que su pago bajó de entre 2 mil 500 y 3 mil pesos a montos de 500 a 600 pesos en temporada de calor; durante el invierno, el recibo puede quedar en unos cientos de pesos.

Más de 5 mil sistemas instalados
El programa acumula 5 mil 168 sistemas colocados en viviendas de zonas con marginación y vulnerabilidad, con una inversión superior a 190 millones de pesos. El dato muestra que la política ya superó la fase piloto, pero también revela la magnitud del reto: para alcanzar la meta de 10 mil hogares beneficiados en 2026, todavía deberán incorporarse cerca de 5 mil viviendas.
La instalación no depende sólo de la necesidad económica. Las familias deben registrarse, pasar una encuesta telefónica y una visita domiciliaria de la Secretaría de Bienestar. Después, la información se integra a plataformas de la Secretaría de Energía y de la Comisión Federal de Electricidad, mientras FIPATERM evalúa si el inmueble reúne las condiciones técnicas requeridas. Este filtro busca evitar inversiones en techos o instalaciones eléctricas que no puedan sostener el sistema.
La cobertura entra en una nueva etapa
En los últimos días se visitaron 3 mil 300 viviendas cuyos propietarios comenzarán a recibir llamadas de CFE y FIPATERM para continuar las revisiones. La expansión será decisiva para medir si el programa mantiene ahorros sustanciales a escala: reducir el recibo no sólo libera ingreso familiar, también disminuye la presión financiera que el calor extremo impone sobre hogares con menor capacidad de pago.
