José Peña y María Noguera llegaron a Corrientes para declarar por primera vez en el juicio oral que juzga a 17 imputados por la desaparición de su hijo Loan el 13 de junio de 2024. El Tribunal Oral Federal rechazó las medidas solicitadas por la fiscalía para evitar contacto visual con los acusados, entre ellos la tía Laudelina Peña, señalada como principal responsable de la sustracción.
Rechazo de protecciones y equilibrio procesal
La negativa del tribunal a instalar biombos o exigir que los imputados abandonen la sala refleja la prioridad de garantizar el derecho de defensa en un proceso penal complejo. Las alternativas se limitan a que los acusados eviten mirar a los padres, decisión que dependerá de la conducta individual y no de una orden judicial. Esta postura mantiene la integridad del debate sin comprometer la obtención de testimonios detallados sobre el almuerzo familiar y las horas posteriores a la desaparición.

Declaraciones esperadas y normalidad urbana
José reconstruirá minuto a minuto los hechos desde la casa de Catalina Peña hasta el naranjal, mientras María describirá la personalidad y hábitos de Loan. El testimonio del hermano mayor, Mariano, y de la abuela Catalina completan el cronograma de la tercera semana. A pesar de la relevancia del caso, Corrientes mantiene su ritmo habitual: niños en escuelas, comercios operando y operativos policiales que se retiran al atardecer sin alterar la vida cotidiana.
Implicancias para el avance del proceso
La presencia simultánea de familiares imputados y víctimas en la misma sala pone a prueba la capacidad del sistema para gestionar tensiones emocionales sin sacrificar la producción probatoria. La estrategia de la querella busca establecer vínculos concretos entre los presentes en el almuerzo y las acciones posteriores, lo que podría definir el peso de las acusaciones por sustracción y encubrimiento. El acompañamiento psicológico previsto por la DOVIC busca minimizar el impacto en los testigos sin alterar el curso del debate.
