Osorno presenta este 1 de septiembre de 2026 una calidad del aire calificada como buena, con concentraciones de 26 µg/m³ de PM2.5 y 27 µg/m³ de PM10. El Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP) llegó a 52 para material fino y a 21 para partículas gruesas, ambos dentro del tramo “bueno”, establecido entre 0 y 99 puntos.
La medición indica que no existen condiciones que obliguen a restringir la actividad física ni medidas locales extraordinarias por contaminación. Para la población, el escenario supone una exposición menor a partículas respirables, aunque la condición puede cambiar durante la jornada por efecto de la meteorología, la calefacción domiciliaria y las emisiones de fuentes móviles.

Una mejora diaria no resuelve el problema de fondo
El resultado favorable contrasta con una vulnerabilidad persistente en el sur de Chile. Investigaciones difundidas en 2025 por la Universidad de Chile, el CR2, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo concluyeron que el uso intensivo de leña húmeda continúa siendo la principal fuente de contaminación atmosférica en esta zona del país.
La dificultad no es solo tecnológica: la leña forma parte de la matriz de calefacción y de la vida cotidiana de numerosas comunidades. A ello se suman condiciones geográficas y de estabilidad atmosférica que limitan la dispersión de contaminantes. Por eso, una jornada con índices bajos debe leerse como una ventana favorable, no como evidencia de que el riesgo estacional haya desaparecido.
El ICAP evalúa principalmente el material particulado respirable, cuyos niveles elevados se asocian a efectos sobre la salud, especialmente en niños, personas mayores, embarazadas y pacientes crónicos. Mantener calefactores en buen estado, usar leña seca con menos de 25% de humedad y evitar quemas de residuos sigue siendo relevante incluso en días de aire limpio: esas decisiones reducen emisiones antes de que se acumulen en episodios críticos.
