Una intensa ola de calor que afecta Europa occidental habría sido prácticamente imposible sin la influencia del cambio climático provocado por la actividad humana. Científicos del grupo World Weather Attribution concluyeron que las temperaturas nocturnas registradas esta semana son cien veces más probables que hace dos décadas. El análisis publicado el viernes señala que el evento constituye la ola de calor más severa jamás documentada en la región estudiada.
El Reino Unido alcanzó el jueves un récord de temperatura para junio, mientras que decenas de muertes, cortes de electricidad y el cierre de escuelas y sitios culturales se reportaron en varios países. El calentamiento global ha intensificado estos fenómenos en apenas unas décadas: una ola similar ocurrida en junio de 1976 habría sido 3,5 grados Celsius más fresca según los cálculos de la misma organización.

Impacto en las ciudades europeas
De más de 800 ciudades analizadas, el 45 por ciento ha registrado o se espera que registre sus niveles más altos de estrés térmico hacia finales de junio. El estrés por calor se produce cuando el organismo no logra enfriarse mediante la sudoración, elevando el riesgo de problemas de salud especialmente en personas mayores y con enfermedades crónicas. Las temperaturas nocturnas extremas agravan la situación al impedir la recuperación del cuerpo tras el calor diurno.
Evidencia científica acumulada
Estudios previos han demostrado de manera consistente que las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la quema de carbón, petróleo y gas han elevado la temperatura media global aproximadamente 1,4 grados Celsius respecto a la era preindustrial. Esta alteración del sistema climático hace que las olas de calor sean tanto más frecuentes como más intensas. El patrón de El Niño, que suele elevar las temperaturas globales, no influyó en el episodio actual según el informe de la WWA.
Clair Barnes, investigadora asociada en fenómenos meteorológicos extremos del Imperial College de Londres y coautora del análisis, advirtió que Europa continúa sin reducir suficientemente el ritmo del calentamiento. A medida que este ritmo persiste, se espera que los récords de temperatura se superen con mayor frecuencia en los próximos años. Europa es actualmente el continente que se calienta con mayor rapidez en el mundo.
Consecuencias sanitarias y contexto histórico
Los efectos sobre la salud de la presente ola apenas comienzan a cuantificarse. Un estudio previo estimó que más de 60.000 personas fallecieron por causas relacionadas con el calor durante las olas de 2022. En algunas zonas de Francia las temperaturas nocturnas han superado los 20 grados Celsius durante más de una semana, con mínimas cercanas a 30 grados en varias noches, un umbral conocido como noche tropical que dificulta el descanso y aumenta la vulnerabilidad.
La comparación con eventos pasados permite dimensionar el cambio. La ola de 1976, aunque severa para su época, habría resultado notablemente menos intensa bajo las condiciones climáticas actuales. Esta diferencia de 3,5 grados ilustra cómo el calentamiento antropogénico modifica la línea base de los fenómenos extremos en plazos relativamente cortos.
Las autoridades europeas enfrentan ahora el desafío de adaptar infraestructuras, sistemas de salud y planes de contingencia a un clima más cálido. Las medidas de mitigación de emisiones siguen siendo insuficientes según los expertos, lo que hace prever que episodios similares se repitan con mayor frecuencia e intensidad en las próximas décadas.
