El Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez se comprometió a extraer 320 cipreses plantados el 14 de junio en el Cerro del Fortín, zona declarada reserva ecológica. El plazo fijado concluye el miércoles 1 de julio de 2026. Hasta el 25 de junio no se había iniciado el retiro, según constató la activista Markoa Vásquez.

Los cipreses no figuran entre las especies autorizadas por el decreto de protección del área que incluye Fortín, Crestón y Cruz Blanca. El listado oficial menciona agaves, copales, cazahuates, encinos y huizaches, entre otras plantas adaptadas al ecosistema local. La introducción de una especie exótica sin estudio previo contraviene los objetivos de conservación del sitio.
Falta de cumplimiento y control
Durante la reunión del 24 de junio, el secretario municipal Antonio Cabrera Villalba, el procurador ambiental José García Aguilar y el titular de Medio Ambiente Alejandro Avilés Corona aceptaron la orden del presidente Raymundo Chagoya de retirar los árboles. Vásquez verificó que ocho cepas aparecían vacías, pero atribuyó el hecho al agotamiento de ejemplares y no a una labor de extracción. La ausencia de acciones concretas a seis días del límite revela debilidad en la ejecución de compromisos ambientales municipales.
Riesgo de precedentes
La siembra inicial se presentó como acto de reforestación sin evaluación ecológica previa. Este tipo de intervenciones, motivadas por agendas políticas, erosionan la credibilidad de las políticas de protección de áreas naturales. El caso del Fortín muestra cómo la falta de apego a los decretos de reserva puede repetirse si no existe supervisión efectiva ni sanciones claras por incumplimiento.
