El partido de octavos de final entre México y Ecuador en la Copa del Mundo 2026 sufrió un retraso de una hora debido a la intensa lluvia y actividad eléctrica en la Ciudad de México. El encuentro, programado originalmente para las 19:00, comenzó a las 20:00 tras la activación del protocolo de seguridad de la FIFA.

La medida impidió el calentamiento de los jugadores y mantuvo a los aficionados resguardados. Aunque la demora alteró la logística, el ambiente entre los miles de espectadores en el estadio y plazas públicas permaneció estable, reflejando la prioridad otorgada a la seguridad ante fenómenos eléctricos.
México necesita la victoria para evitar la eliminación inmediata en esta fase de eliminación directa. El caso ilustra cómo las condiciones meteorológicas pueden condicionar el desarrollo de eventos masivos sin alterar el interés colectivo por el resultado.
