México registró el 21 de julio su día menos violento en diez años, con 21 homicidios dolosos en todo el país. El dato llegó después de que el 6 de julio se rompiera el récord anterior, de 25 homicidios. Ambos registros forman parte de una tendencia que el Gabinete de Seguridad atribuye a una estrategia sostenida de reducción del delito, inteligencia, investigación y coordinación entre instituciones.
De acuerdo con la información documentada por el gabinete encabezado por el secretario Omar García Harfuch, los homicidios dolosos disminuyeron 46% entre septiembre de 2024 y mayo de 2026. En ese último mes se alcanzó el nivel más bajo desde 2015. El mismo periodo acumuló más de 56 mil detenciones de alto impacto desde octubre de 2024, una cifra que el gobierno vincula con el trabajo conjunto de las corporaciones de seguridad.
Una reducción sostenida, no un registro aislado
El resultado de julio no aparece como un episodio separado dentro de las cifras oficiales. La evolución mensual presentada por el Gabinete de Seguridad ubica los dos días con menos homicidios de la década dentro de un descenso que se ha mantenido durante varios meses. La estrategia expuesta por García Harfuch se organiza en cuatro ejes: atención a las causas, inteligencia e investigación, fortalecimiento de la Guardia Nacional y coordinación.

En ese esquema, la tecnología se presenta como la infraestructura que permite mover la información entre quienes toman decisiones y quienes intervienen en el territorio. Los sistemas de radiocomunicación bajo protocolos como TETRA o P25 funcionan sin depender de las redes comerciales y están diseñados para mantener las comunicaciones durante situaciones de crisis. La videovigilancia con herramientas analíticas puede identificar placas o rostros en tiempo real, mientras los drones ofrecen una vista aérea de zonas a las que una patrulla podría tardar en llegar.
La coordinación depende de la información
Los centros de mando C4 y C5 concentran información de distintas corporaciones y municipios. Esa integración permite que una alerta generada en un punto pueda llegar oportunamente a la autoridad que debe actuar en otro. Las cámaras corporales agregan un registro de cada intervención y aportan elementos de certeza jurídica tanto para los agentes como para los ciudadanos.
La Guardia Nacional, las fiscalías estatales y las policías municipales requieren esa infraestructura para coordinar operaciones y compartir datos en tiempo real. Una patrulla equipada con radio, cámara y enlace al centro de mando puede recibir una alerta en el momento necesario, en lugar de depender únicamente de comunicaciones fragmentadas o de revisiones posteriores de video.
El planteamiento del Gabinete de Seguridad vincula los resultados recientes con la continuidad de ambos componentes: profesionalización de los elementos e inversión en los sistemas que respaldan su trabajo. Para las autoridades federales, estatales y municipales, el siguiente paso consiste en mantener los recursos destinados a la formación, la radiocomunicación, la videovigilancia, los centros de mando y los acuerdos de coordinación entre corporaciones.
