El Gobierno de México ha reiterado su compromiso de asistencia humanitaria con Venezuela tras los terremotos del 24 de junio. Durante una conversación telefónica sostenida el 29 de junio, el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, transmitió al canciller venezolano Yván Gil las condolencias oficiales y confirmó la continuidad del apoyo mientras persistan las necesidades derivadas de la emergencia.
La llamada forma parte del seguimiento a la conversación previa entre la presidenta Claudia Sheinbaum y la presidenta encargada Delcy Rodríguez. México ha desplegado ya 250 rescatistas, personal médico y militar, además de cuatro aeronaves, un dron, cinco binomios caninos, doce toneladas de medicamentos y material de salvamento, plantas potabilizadoras y generadores de energía.

Las autoridades venezolanas solicitaron formalmente una segunda fase de cooperación que incluye plantas potabilizadoras adicionales, generadores eléctricos y alimentos no perecederos. Este paquete será transportado en dos envíos: uno aéreo y otro marítimo a cargo de la Secretaría de Marina. La medida responde a un requerimiento escrito enviado a la cancillería mexicana y refleja la magnitud de los daños, estimados en al menos 1 450 fallecidos y más de tres mil heridos.
Trayectoria de cooperación bilateral
La respuesta mexicana se inscribe en una tradición de asistencia internacional que el país ha mantenido durante décadas. Desde el terremoto de 1985 en Ciudad de México hasta operaciones recientes en Haití y Turquía, las brigadas especializadas han acumulado experiencia operativa reconocida por organismos multilaterales. En el caso venezolano, la participación de la Cruz Roja Mexicana y grupos voluntarios complementa el despliegue oficial y permite cubrir tanto tareas de rescate como atención médica básica.
El informe del secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, detalla que los 250 integrantes de la misión ya lograron extraer con vida a dos personas de entre los escombros. Esta cifra, aunque preliminar, ilustra la utilidad inmediata de los equipos caninos y del dron de reconocimiento en zonas de difícil acceso.
Dimensiones del desastre y respuesta internacional
Los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 dejaron un saldo preliminar de miles de damnificados. La ayuda internacional se ha convertido en factor determinante para sostener las operaciones de búsqueda y para iniciar la fase de recuperación de servicios básicos. Organizaciones de la sociedad civil y la comunidad venezolana residente en México han habilitado centros de acopio que canalizan víveres y artículos de primera necesidad.
La decisión de enviar alimentos no perecederos por vía marítima obedece a criterios logísticos: el volumen requerido supera la capacidad de las aeronaves disponibles y el transporte marítimo permite movilizar mayores cantidades sin comprometer la rapidez del envío aéreo inicial. Esta combinación de medios refleja un cálculo técnico orientado a maximizar el impacto de cada recurso.
Perspectivas de continuidad
Claudia Sheinbaum ha señalado que México se mantiene dispuesto a incrementar el contingente si las autoridades venezolanas lo solicitan. La experiencia acumulada en operaciones anteriores permite activar protocolos ya probados de coordinación entre fuerzas armadas, organismos civiles y equipos médicos. El énfasis en plantas generadoras de energía y sistemas de potabilización responde a necesidades estructurales que suelen prolongarse más allá de la fase inmediata de rescate.
La conversación entre Velasco y Gil también sirvió para agradecer la labor de los equipos mexicanos ya presentes en territorio venezolano. Este reconocimiento bilateral refuerza los canales de comunicación y facilita ajustes operativos conforme evoluciona la situación sobre el terreno.
En conjunto, la respuesta mexicana combina asistencia inmediata con planificación de mediano plazo, ajustada a los requerimientos expresados por Caracas y sustentada en capacidades técnicas consolidadas. La continuidad del apoyo dependerá tanto de la evolución de las necesidades locales como de la capacidad de coordinación entre ambos gobiernos.
