Milena López se convirtió en la séptima eliminada de MasterChef Celebrity Colombia durante la jornada emitida el 31 de agosto. La presentadora quedó fuera después de una prueba de eliminación en la que apostó por un raviolón negro relleno de salmón ahumado, queso crema y eneldo, acompañado de salsa de vino blanco. La propuesta tenía una idea definida y una elaboración de mayor complejidad que otros platos de la noche, pero la acumulación de errores técnicos terminó siendo decisiva para el jurado.
La eliminación reunió a seis participantes con delantal negro: Pautips, Emmanuel Restrepo, Víctor Tarazona, Tuto Patiño, Mariana Mozo y Milena López. Todos dispusieron de 60 minutos y de despensa libre para presentar una receta dulce o salada. En un formato de este tipo, el tiempo no solo mide creatividad: obliga a ordenar procesos, anticipar cocciones y sostener la presentación final. La salida de López se explicó precisamente por esa distancia entre una apuesta ambiciosa y una ejecución que no logró mantenerse estable hasta el emplatado.

Una pasta correcta que perdió control en la cocción
López llamó a su preparación Il mio raviolón nero. El elemento central era una masa teñida con tinta de calamar, con un relleno de salmón ahumado, queso crema y eneldo. Los jueces reconocieron que el grosor de la pasta era adecuado, una observación relevante porque muestra que la base de la receta no estaba mal planteada. Sin embargo, el raviolón se abrió durante la cocción, absorbió agua y perdió la consistencia esperada. En pasta rellena, una ruptura no es un detalle aislado: afecta la textura, diluye los sabores y debilita la lectura completa del plato.
El segundo problema fue la salsa. Nicolás de Zubiría señaló que, al pasar por la estación de la concursante, la preparación estaba líquida, pero al llegar a degustación había ido “al otro extremo”. El jurado la consideró cortada y demasiado espesa. Esa variación dejó expuesta una dificultad de control térmico y de emulsión, dos factores fundamentales cuando se trabaja con una salsa de vino blanco. Para los chefs, el error pesó especialmente porque se trataba de una corrección conocida y abordable dentro de la técnica enseñada durante la competencia.
El veredicto se definió por la suma de fallas
Al comunicar la decisión, De Zubiría resumió los factores que determinaron la salida: pasta cuarteada, relleno seco y salsa cortada. La formulación del jurado indica que la eliminación no respondió a un único defecto ni a una preferencia por estilos culinarios distintos. El plato acumuló fallas en tres componentes que debían funcionar de forma coordinada: la estructura de la pasta, la humedad del relleno y el equilibrio de la salsa. En una prueba individual, esa suma deja poco margen para que una buena intención conceptual compense el resultado.
Milena López aceptó el resultado sin cuestionar la evaluación. Tras conocer el fallo, afirmó que no le sorprendía la elección porque su plato tenía “bastantes errores” y señaló que se iba satisfecha por la experiencia. Su reacción contrasta con la tensión habitual de las eliminaciones y refuerza el diagnóstico técnico expresado por los jueces: la concursante identificó que su propuesta no había alcanzado el nivel necesario para seguir. Pautips, quien esperaba el anuncio junto a ella, reaccionó con llanto ante la despedida de su compañera.
Pautips quedó al límite pese a continuar
La otra participante en mayor riesgo era Pautips. Su plato consistió en un arroz cremoso con queso azul, espárragos y un falso queso de macadamia. Jorge Rausch destacó que el arroz estaba al dente, pero cuestionó la elección del plato para presentar un aceite verde, al considerar que ese recurso visual no se apreciaba. Nicolás de Zubiría fue más severo al definirlo como el plato menos estético de Pautips en lo que iba de competencia.
La continuidad de Pautips no equivale a una aprobación de su desempeño. Los comentarios dejaron claro que la propuesta necesitaba revisar tanto la selección de ingredientes como la presentación. Su permanencia se explica, en términos comparativos, porque los defectos de Milena afectaron la cocción y la estabilidad de elementos esenciales. La decisión ilustra una lógica recurrente del programa: una presentación visual débil puede dejar a un concursante en peligro, pero una falla técnica que altera de manera directa el producto final suele tener un costo mayor.
Una noche de resultados desiguales en la cocina
Víctor Tarazona figuró entre los mejores evaluados con Las costillas de Adán, una propuesta de costillas barbecue con cerveza, puré de arracacha, fritura y ensalada. Tuto Patiño presentó La escama del llopo, un plato de pollo inspirado en el curry con arroz nacarado al aceite de achiote, plátano verde con cáscara y polvo de cebolla larga. Los jueces valoraron su ejecución técnica, aunque le reprocharon una omisión elemental: faltaba sal.
Mariana Mozo llevó una pasta de tomate y espinaca con crema de leche, tomates deshidratados, vino blanco y salsa de parmesano, denominada “rosa sin espinas”. El jurado percibió una salsa de sabor demasiado intenso. Emmanuel Restrepo presentó El curry del silencio, pero eligió no explicar su receta ante los chefs, decisión vinculada a devoluciones recibidas en pruebas anteriores. La diversidad de resultados dejó una señal clara para la siguiente etapa: la competencia entra en un punto en el que las ideas requieren precisión, y cualquier desajuste básico puede modificar el equilibrio entre rivalidades y permanencias.
