El Informe Mundial sobre Drogas 2026 de la ONU revela que el consumo alcanzó 331 millones de personas en 2024, un 34 % más que hace una década. Este crecimiento responde tanto al aumento poblacional como a la mayor disponibilidad de sustancias, especialmente sintéticas y de mayor potencia.

La producción de cocaína superó las 4.000 toneladas, cuatro veces la cifra de 2014, mientras se detectaron 118 nuevas sustancias psicoactivas solo en 2024. El cannabis sigue liderando con 256 millones de usuarios, seguido de opioides (63 millones) y anfetaminas (32 millones).
Impacto sanitario y criminal
Las muertes anuales vinculadas al consumo rondan las 500.000, pero solo una de cada doce personas con adicción grave accede a tratamiento. Las mezclas adulteradas —como la “cocaína rosa” o el “kush” africano— generan sobredosis atípicas que no responden a antídotos tradicionales, complicando la respuesta médica.
La prohibición talibán del opio en Afganistán ha acelerado la transición hacia opioides sintéticos más potentes como el fentanilo. Esta evolución fortalece redes criminales que diversifican rutas y métodos, incluida la llegada de narcosubmarinos al Atlántico, y erosiona instituciones mediante corrupción.
El informe subraya que la capacidad de los laboratorios clandestinos para modificar fórmulas químicas supera los controles regulatorios, transformando el mercado ilícito en un sistema más dinámico y difícil de contener. La expansión hacia África y Asia de la metanfetamina confirma que el fenómeno ya no se limita a regiones tradicionales.
