La saxofonista y activista María Elena Ríos Ortiz enfrenta múltiples denuncias por delitos cometidos entre 2011 y 2015 en la región Mixteca de Oaxaca. Los expedientes la vinculan a allanamiento, lesiones con agravante de pandilla, amenazas, extorsión y falsedad en declaraciones, junto con varios integrantes de su familia.
Las carpetas de investigación detallan agresiones específicas. En una de ellas, una denunciante declaró que Ríos la golpeó con un cuchillo tipo sierra y la arrastró del cabello dentro de su domicilio en 2012. Otro expediente describe una emboscada en 2013 donde la familia y la activista habrían atacado a un hombre con tubos y piedras.

Denuncia reciente y falta de respuesta
El expediente más actual, de 2024, señala a Ríos y a su hermana por agredir a una mujer en una clínica de Oaxaca. La víctima afirma haber sido confundida con una familiar del exdiputado Juan Antonio Vera Carrizal, autor intelectual del ataque con ácido que sufrió la saxofonista años atrás. La denunciante acusa lesiones calificadas, intento de privación de libertad y abuso sexual.
Las acusaciones ganaron relevancia en octubre de 2025 cuando organizaciones de derechos de las mujeres señalaron que las hermanas no acudieron a una audiencia y pidieron que fueran consideradas prófugas. Hasta la fecha, María Elena Ríos no ha emitido pronunciamiento alguno sobre estas carpetas.
El contraste entre su condición de víctima de un crimen grave y las denuncias que la señalan como agresora plantea interrogantes sobre la evolución de los conflictos locales en la Mixteca. Los expedientes permanecen abiertos y las autoridades no han informado avances recientes en las investigaciones.
