Los adultos mayores se han convertido en el grupo etario más afectado por los atropellos mortales registrados en las carreteras salvadoreñas durante 2026. Datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial indican que, de las 332 personas fallecidas tras ser arrolladas por vehículos en los primeros 244 días del año, 165 tenían edades correspondientes a este grupo. La cifra equivale al 49.7% del total de víctimas mortales por atropello y revela una concentración de riesgo particularmente alta entre peatones de mayor edad.
Con ese registro, en El Salvador muere atropellado aproximadamente un adulto mayor cada 36 horas. El dato supera el comportamiento observado en el mismo período de 2025, cuando se contabilizaron 120 personas adultas mayores fallecidas por esta causa. El aumento no solo refleja una mayor cantidad de muertes en términos absolutos, sino que sitúa a esta población como la principal víctima de una siniestralidad vial que también ha crecido a escala nacional.

Una pareja murió tras ser embestida en la ruta hacia Sonsonate
El caso más reciente reportado por las autoridades involucró a una pareja de esposos adultos mayores que fue atropellada en el occidente del país. Las víctimas fueron identificadas como Simeón A. Díaz, de 76 años, y María J. M., de 68. Ambos intentaban cruzar la carretera que conecta Sonsonate con San Salvador, en las cercanías del cantón Copapayo, distrito de Armenia, Sonsonate Este.
El hecho ocurrió el martes en el kilómetro 36 de esa vía, según la información divulgada por la Policía Nacional Civil. La pareja fue embestida por un autobús de la ruta 208 y trasladada posteriormente a un centro asistencial, donde falleció horas después a causa de las lesiones sufridas. La corporación policial informó de la captura del conductor de la unidad, identificado como Edwin Yovani Mejía, de 38 años.
De acuerdo con la versión preliminar de la PNC, el motorista circulaba a una velocidad inadecuada, perdió el control del autobús y arrolló a los peatones. Mejía será remitido por el delito de homicidio culposo. Hasta el momento, las autoridades no han precisado otros elementos de la investigación, como las condiciones de visibilidad, el flujo vehicular en el punto del impacto o el recorrido específico que realizaba el autobús cuando ocurrió el siniestro.
El incremento alcanza a todas las víctimas de atropello
La vulnerabilidad de los adultos mayores se observa dentro de un aumento general de las muertes por atropello. Durante el mismo período de 2025 se registraron 310 fallecidos por esta causa, frente a los 332 contabilizados en 2026. Además de las 165 personas adultas mayores, el registro de este año incluye 158 adultos en edad productiva y nueve menores de edad.
La proporción de víctimas mayores de edad avanzada resulta relevante porque casi una de cada dos muertes por atropello corresponde a ese segmento. Aunque las estadísticas disponibles no detallan las circunstancias de cada caso, la mayor exposición de este grupo puede relacionarse con factores que requieren atención específica: menor velocidad de desplazamiento al cruzar calles o carreteras, dificultades de movilidad, limitaciones visuales o auditivas y la presencia de trayectos peatonales en zonas con infraestructura insuficiente.
Estos factores no sustituyen la determinación de responsabilidades individuales en cada accidente, que corresponde a las investigaciones de las autoridades. Sin embargo, sí plantean un desafío para la seguridad vial: la prevención no depende únicamente de sancionar conductas imprudentes después de un hecho fatal, sino también de reducir los riesgos previsibles en pasos peatonales, paradas de transporte público, carreteras de alta velocidad y zonas donde comunidades deben cruzar vías principales para acceder a servicios o viviendas.
Más accidentes, lesionados y fallecidos hasta agosto
El caso de Armenia ocurrió en un contexto de alza de la siniestralidad vial en el país. Entre el 1 de enero y el 31 de agosto, El Salvador acumuló 15,041 siniestros viales, según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial. La cifra representa 858 accidentes más que los 14,183 reportados en el mismo lapso de 2025, un incremento de 6%.
El promedio diario pasó de 58 siniestros durante los primeros ocho meses de 2025 a 62 en el período equivalente de 2026. La evolución de los lesionados fue aún más pronunciada: 10,564 personas resultaron heridas hasta el 31 de agosto, frente a las 8,600 contabilizadas un año antes. Son 1,964 casos adicionales, equivalentes a un aumento de 22.8%, con un promedio diario que subió de 35 a 43 personas lesionadas.
Las muertes derivadas de accidentes viales también registraron una variación significativa. El Observatorio reportó 964 fallecidos al cierre de agosto de 2026, mientras que en el mismo período de 2025 había registrado 782. La diferencia es de 182 víctimas mortales y representa un incremento de 23.3%.
La distancia entre el crecimiento de los siniestros y el aumento de fallecidos y lesionados sugiere que el problema no se limita al volumen de accidentes. Mientras los casos aumentaron 6%, las lesiones y las muertes crecieron en porcentajes mayores. Esa brecha apunta a la necesidad de examinar la gravedad de los hechos, las velocidades involucradas, la protección de peatones y la capacidad de respuesta en los puntos de mayor riesgo, especialmente cuando las víctimas pertenecen a grupos con menor margen físico para sobrevivir a un impacto.
