Leticia Brédice estrena Milagro y atraviesa una etapa profesional marcada por la acción y la autonomía artística

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Leticia Brédice atraviesa un momento de intensa actividad profesional. A los 49 años, la actriz combina su participación en la serie de Netflix sobre Moria Casán, donde interpretó a Susana Giménez, con su presencia en el reality musical Es mi sueño, de eltrece, y el estreno de Milagro, una obra que escribió, dirige y protagoniza junto a su sobrina Ananda Li Brédice. La pieza llegó al escenario del Teatro Santa María el viernes 4 de septiembre, bajo la producción de Darío Arellano.

En diálogo con Teleshow, Brédice definió este presente como una etapa de gratitud, pero también de compromiso físico y emocional. “Me potencia accionar”, sostuvo al explicar que, frente a las dificultades económicas del país y a las exigencias de una carrera extensa, eligió mantenerse activa, estudiar y asumir nuevos riesgos creativos. Su recorrido comenzó a los 13 años y reúne trabajos en cine, televisión y teatro, además de períodos en los que priorizó la maternidad, el duelo y el trabajo personal.

Milagro, una obra que pasó de la experimentación a la intimidad

La nueva producción nació como un proyecto de distintas etapas y fue modificándose a medida que cambiaban las personas involucradas. En su versión actual, Brédice interpreta a María de los Milagros Figueroa Alcorta, una mujer que alquila un teatro para decir aquello que nunca se había animado a expresar. Ananda, formada también en el ámbito teatral y asistente de dirección de Priscila Pavlowsky, asume varios personajes que funcionan como reflejo, guía y sombra de la protagonista.

Según explicó la actriz, la obra dejó atrás su origen como performance experimental para adquirir mayor profundidad dramática. El eje está puesto en la posibilidad de reconocer los pequeños milagros de la existencia a través del relato de una vida, con una combinación de recuerdos, humor, dolor y ternura. La propuesta busca que el espacio teatral no sea únicamente el lugar donde se representa una ficción, sino también un ámbito de exposición personal y encuentro con el público.

Leticia Brédice estrena Milagro y atraviesa una etapa profesional marcada por la acción y la autonomía artística

La participación de Ananda también representa la continuidad de una tradición familiar vinculada con el arte. Brédice contó que varias mujeres de su entorno recibieron formación teatral o desarrollaron oficios relacionados con la escena. Su hermana mayor participa del linaje artístico familiar y otra de sus hermanas, también formada en teatro, dicta clases en un penal de mujeres. Para la actriz, esa transmisión no se limita a una profesión: implica una responsabilidad creativa basada en la autenticidad y en la capacidad de conmover.

Una mirada retrospectiva sobre la carrera y los cambios personales

Brédice evitó presentar su actualidad como una ruptura absoluta con el pasado. Recordó con igual valoración experiencias como Cenizas del paraíso, Nueve reinas, Loca de amor, El elegido y sus trabajos teatrales. También destacó los períodos en los que decidió detener el ritmo laboral para acompañar el crecimiento de su hijo o procesar circunstancias personales. En su balance, cada etapa aportó aprendizajes distintos, incluso aquellas atravesadas por frustraciones o pérdidas.

La pandemia y la muerte de sus padres aparecen, en ese recorrido, como acontecimientos que modificaron su manera de entender la profesión y la vida cotidiana. Brédice vinculó esa transformación con el trabajo terapéutico y con una búsqueda de vínculos más saludables. Mencionó su relación con Martín Russo y afirmó que actualmente procura rodearse de personas que la acompañen sin dinámicas tóxicas y que aspiren a crecer tanto dentro como fuera del escenario.

Ese proceso también alteró su relación con la exposición pública. La actriz dijo sentirse más cerca de la niña que jugaba frente al espejo y convertía objetos domésticos en supuestos periodistas que la entrevistaban. En lugar de perseguir permanentemente la vigencia, aseguró que hoy valora la presencia, la ternura y la posibilidad de disfrutar del espectáculo sin experimentar la necesidad de escapar de él.

El desafío de interpretar a Susana Giménez

La repercusión más reciente de su trabajo llegó con la serie centrada en la vida de Moria Casán. Brédice contó que, al enterarse del proyecto, llamó directamente a la conductora para expresarle sus deseos de participar. No imaginaba que terminaría interpretando a Susana Giménez, una de las figuras más reconocibles de la televisión argentina.

Aunque se trató de una única escena, la actriz trabajó especialmente la voz, los gestos y los manierismos de Giménez a partir de registros de distintas épocas. Su objetivo fue evitar una imitación superficial y sumar matices de sensibilidad y calidez. La interpretación generó comentarios favorables en redes sociales, una respuesta que Brédice agradeció, aunque remarcó que el público tiene libertad para interpretar y evaluar el resultado.

La actriz señaló que no tuvo contacto con Giménez después de la emisión y que tampoco lo considera necesario. Sin embargo, reconoció que el personaje permaneció durante un tiempo en su vida cotidiana: familiares y amigos le pedían repetir frases o hacer chistes con ese registro. Para Brédice, la experiencia fue una oportunidad excepcional dentro de una producción nacional que reunió actores, técnicos y directores dedicados a reconstruir la trayectoria de una personalidad central de la cultura popular.

Televisión, canto y una agenda sostenida

En paralelo, su incorporación a Es mi sueño le permitió explorar el canto en televisión. Brédice admitió que se trata de una disciplina que le exige esfuerzo y clases, pero sostuvo que entrenar su voz le produce satisfacción. Compartió pantalla con Abel Pintos, Jimena Barón y Joaquín Levinton, y destacó tanto el talento de los participantes como el acompañamiento de Guido Kaczka.

La actriz explicó que organiza su agenda procurando mantener ocupadas la mente, las manos y la imaginación. Además de trabajar, asiste a natación, realiza actividades vinculadas con la estética y aprende tareas nuevas, como cocinar, tejer o producir contenidos para redes sociales. Reconoció que esa dinámica a veces la abruma, aunque aseguró que está aprendiendo a distribuir responsabilidades, relajarse y pedir ayuda.

De cara a las funciones de Milagro, Brédice no planteó una meta comercial específica. Dijo que espera que la obra deje algo en quienes la vean y que no resulte vacía. Su principal expectativa está relacionada con la conmoción y con la experiencia irreemplazable del teatro en vivo. En un contexto atravesado por la inteligencia artificial y el consumo digital, considera que sentarse frente a un actor que pone el cuerpo y la voz constituye, por sí mismo, una forma concreta de encuentro humano.

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