La estrategia del gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, de llevar al Gobierno federal la negociación sobre las obras y su financiamiento parece haber abierto una vía para destrabar el conflicto con los diputados locales de oposición. Según el análisis planteado, el recorrido por la Ciudad de México podría terminar facilitando la aprobación en el Congreso del Estado, en un momento en que el abastecimiento y la calidad del agua se perfilan como un asunto central rumbo a las próximas elecciones.
El cambio de ruta surgió ante la falta de acuerdos directos con legisladores opositores. El texto atribuye ese bloqueo a una combinación posible de la actuación de los operadores políticos, la postura de los propios diputados y la cercanía del proceso electoral. Frente a ese escenario, Lemus optó por negociar con la administración federal y asumir que el nuevo centralismo de los gobiernos de la llamada 4T puede influir en las decisiones de Morena a nivel local.

En una primera etapa, el gobernador se reunió con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, después de no obtener respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum. Esa reunión podía interpretarse como un revés político, al no haberse concretado inicialmente un contacto directo con la Presidencia. Sin embargo, la coyuntura cambió con la visita de Sheinbaum a la Base Aérea de Zapopan, donde participó en un acto descrito como de escaso contenido sustantivo, aunque relevante por el respaldo del Ejército a la Presidenta.
La presencia presidencial en Zapopan permitió el encuentro que Lemus buscaba y una declaración pública considerada necesaria para sostener la negociación. A partir de ahí, la posibilidad de que el Gobierno federal respalde las obras y el mecanismo de financiamiento adquirió mayor peso. Si esa instrucción llegara desde el centro, sostiene el texto, los diputados y regidores de Morena tendrían menos margen para oponerse a los proyectos en Jalisco.
La disputa legislativa ocurre mientras Morena y sus precandidatos a las alcaldías de la zona metropolitana de Guadalajara, en especial la capital del estado, buscan colocar la calidad del agua como tema electoral. El análisis considera que la problemática difícilmente quedará resuelta por completo durante los nueve meses previos a la elección, aunque plantea la posibilidad de una mejoría importante o de que deje de tener un carácter crítico.
En caso de que haya avances, la competencia política también se trasladaría al crédito por las soluciones. Morena podría atribuirlos a la intervención de Sheinbaum, mientras Movimiento Ciudadano defendería la gestión de Lemus. El texto advierte que el gobernador tiene una ventaja operativa en ese terreno por concentrar su atención en Jalisco, mientras la Presidenta enfrenta asuntos nacionales, entre ellos la necesidad de acelerar la inversión y el movimiento de la economía.
La aprobación de las obras dependerá de que la negociación federal se traduzca en decisiones concretas dentro del Congreso estatal. Por ahora, la ruta elegida por Lemus consiste en sortear el bloqueo local mediante acuerdos en la capital del país. De consolidarse ese camino, los aspirantes de Morena tendrían que sostener su campaña en Guadalajara con argumentos distintos al conflicto por el agua.
