Laura Itzel Castillo Juárez asumió la titularidad de la Secretaría de las Mujeres después de permanecer más de cuatro meses sin una secretaria formalmente designada. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, nombró a la ex presidenta de la Mesa Directiva del Senado para encabezar la dependencia, luego de la salida de Citlalli Hernández, quien dejó el cargo el 16 de abril para dirigir la Comisión Nacional de Elecciones de Morena.
El relevo pone fin a un periodo de conducción interina en una institución encargada de coordinar políticas federales relacionadas con la igualdad sustantiva, la prevención de la violencia de género y el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia. Durante ese lapso, Ingrid Gómez Saracíbar, subsecretaria del Derecho a una Vida Libre de Violencias, estuvo al frente de las tareas de la dependencia.
Una llegada con énfasis en la continuidad institucional
En su primer encuentro con el personal de la Secretaría, Castillo Juárez afirmó que su gestión buscará dar continuidad y profundizar las políticas públicas existentes. Entre los programas que destacó se encuentran el Programa de Atención Integral para el Bienestar de las Mujeres (PAIBIM), las Tejedoras de la Patria y los Centros LIBRE, iniciativas que, a su juicio, representan esfuerzos de amplio alcance y deben mantenerse y fortalecerse.
La nueva secretaria reconoció la experiencia y el compromiso de las trabajadoras y los trabajadores de la institución, a quienes atribuyó la construcción de una visión feminista y de justicia social desde el territorio. Esta referencia apunta a uno de los principales desafíos de la dependencia: convertir los objetivos nacionales en servicios y acciones con presencia efectiva en las comunidades, donde las mujeres enfrentan condiciones de violencia, desigualdad y acceso limitado a las instituciones.

Castillo Juárez sostuvo que su convicción feminista forma parte de una lucha social por la igualdad y la justicia. En su mensaje vinculó esa trayectoria con la necesidad de reconocer la capacidad, la fortaleza y el liderazgo de las mujeres para participar en la vida pública y transformar los distintos ámbitos de la sociedad.
Una trayectoria ligada a derechos y representación política
La nueva funcionaria cuenta con una carrera política de varias décadas. Desde joven participó en la fundación del Partido Mexicano de los Trabajadores, donde impulsó la organización de las trabajadoras del hogar. Más adelante, al frente de la Asociación Nacional de Mujeres, promovió que al menos 20 por ciento de los espacios del Consejo Nacional fueran ocupados por mujeres.
En 1991, desde la Asamblea de Representantes del entonces Distrito Federal, promovió que la Mesa Directiva estuviera integrada exclusivamente por mujeres. Durante la LVII Legislatura, como vicepresidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, respaldó la creación de la Comisión Especial de Equidad y Género y de una subcomisión para atender los feminicidios en Ciudad Juárez, en un momento en que esa problemática todavía era negada en distintos espacios institucionales.
Su agenda también incluyó cambios legales y administrativos. En 1998 presentó una iniciativa para incorporar el lenguaje incluyente en la Constitución y modificar las denominaciones de la Cámara de Diputados y el Senado. Asimismo, promovió la tipificación del feminicidio y, durante su gestión al frente de la Red de Transporte de Pasajeros de la Ciudad de México, impulsó las unidades Atenea, destinadas a ofrecer mayor seguridad a las usuarias frente a la violencia en el transporte público.
El reto de convertir la agenda en resultados
Entre 2025 y 2026, mientras presidió la Mesa Directiva del Senado, Castillo Juárez encabezó una agenda legislativa centrada en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, la participación de mujeres indígenas en tribuna y la construcción de la igualdad sustantiva, bajo la consigna de que “es tiempo de mujeres”. En ese periodo también promovió reformas al Código Penal Federal relacionadas con el abuso sexual y planteó retomar su iniciativa de 1998 sobre lenguaje incluyente en la Constitución.
Su llegada a la Secretaría reúne experiencia legislativa, gestión pública y una trayectoria identificada con las demandas históricas del movimiento feminista. Sin embargo, la dimensión del cargo exigirá articular esas credenciales con la operación cotidiana de los programas, la coordinación con gobiernos estatales y municipales y la atención directa a las víctimas de violencia.
El nombramiento también ocurre en una etapa en la que la Secretaría debe consolidar su estructura y demostrar la capacidad de sus políticas para producir resultados verificables. La continuidad de programas como el PAIBIM, las Tejedoras de la Patria y los Centros LIBRE dependerá de su implementación territorial, de la coordinación entre instituciones y de que las acciones respondan a las distintas realidades que enfrentan las mujeres en el país.
Con Castillo Juárez al frente, el Gobierno federal apuesta por una conducción con fuerte experiencia política y una agenda de larga duración en materia de derechos de las mujeres. El desempeño de la nueva secretaria será observado tanto por la capacidad de preservar los avances acumulados como por la posibilidad de ampliar la respuesta institucional ante la violencia y las brechas de desigualdad.
