Lagunillas, ENEL, presenta este 4 de septiembre de 2026 una condición de calidad del aire calificada como buena, de acuerdo con los registros disponibles para la jornada. Las concentraciones de material particulado fino PM2.5 alcanzan los 18 microgramos por metro cúbico, mientras que las partículas PM10 se sitúan en 19 microgramos por metro cúbico. Los indicadores se traducen en valores ICAP de 36 para PM2.5 y de 15 para PM10, ambos dentro del tramo considerado favorable para la población.
La medición refleja una exposición reducida a contaminantes atmosféricos durante el día, sin señales de riesgo relevante para la salud asociado a los parámetros informados. También se mantienen en niveles bajos las concentraciones de dióxido de azufre, con 2,48 microgramos por metro cúbico; dióxido de nitrógeno, con 5,26 partes por mil millones en volumen; y monóxido de carbono, con 1,24 partes por millón en volumen. La combinación de estos registros configura un escenario de condiciones respiratorias relativamente saludables, aunque los especialistas suelen advertir que la situación puede variar según las emisiones locales y las condiciones meteorológicas.

Material particulado bajo los rangos de alerta
El Índice de Calidad del Aire referido a Partículas, conocido como ICAP, es una herramienta utilizada en Chile para comunicar los efectos potenciales de la contaminación por material particulado respirable. Según la escala establecida en el Decreto Supremo N.º 59 de 1998, los valores entre 0 y 99 corresponden a la categoría “buena”; entre 100 y 199 se consideran “regulares”; desde 200 comienzan las situaciones de alerta ambiental. Los resultados observados en Lagunillas se encuentran, por tanto, lejos de los umbrales que activan medidas excepcionales por contaminación.
El PM10 comprende partículas inhalables de menos de 10 micrómetros de diámetro, incluidas aquellas que son mayores que 2,5 micrómetros. Pueden originarse en el tránsito vehicular, procesos industriales, actividades de combustión, polvo resuspendido y fuentes naturales. El PM2.5, de menor tamaño, reviste especial atención sanitaria porque puede penetrar más profundamente en el sistema respiratorio. Una jornada con concentraciones moderadas de ambos contaminantes reduce la probabilidad de efectos agudos, pero no reemplaza la necesidad de contar con mediciones continuas y comparables en el tiempo.
Un alivio puntual en un problema de alcance nacional
La situación favorable de este viernes se produce en un contexto nacional marcado por avances desiguales. Un análisis publicado en 2025 en la revista Atmosphere, elaborado con participación de la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo, concluyó que Chile ha mejorado de forma significativa sus indicadores de calidad del aire durante las últimas dos décadas. Sin embargo, el estudio también identificó brechas persistentes entre territorios y fuentes de emisión.
En el sur del país, el uso intensivo de leña húmeda continúa siendo una de las principales causas de contaminación atmosférica durante los meses fríos. Kevin Basoa, investigador vinculado al CR2, ha señalado que la regulación de este combustible aún enfrenta dificultades de implementación y que la leña mantiene un fuerte arraigo en numerosas comunidades. A ello se suman factores geográficos y episodios de estabilidad atmosférica que limitan la dispersión de contaminantes, especialmente en valles y ciudades con ventilación reducida.
En las zonas industriales del norte y centro de Chile, el desafío tiene otra expresión. Aunque los niveles generales de dióxido de azufre han disminuido, persisten episodios de contaminación aguda en localidades como Coronel y Talcahuano. Esta diferencia entre promedios nacionales y experiencias locales explica por qué una lectura diaria favorable debe interpretarse como una fotografía de corto plazo: los indicadores pueden mejorar temporalmente sin que desaparezcan las presiones estructurales sobre la calidad ambiental.
Restricciones permanentes y medidas preventivas
La categoría buena no implica la aplicación de medidas extraordinarias por contaminación, pero siguen vigentes restricciones permanentes establecidas para la Región Metropolitana. Entre ellas figura la prohibición de usar calefactores a leña, salvo equipos a pellet, en la provincia de Santiago y en las comunas de San Bernardo y Puente Alto, además del control de humos visibles provenientes de estos artefactos. También se mantienen limitaciones para determinados vehículos sin sello verde, automóviles con sello verde inscritos antes del 1 de septiembre de 2011, motocicletas antiguas y camiones de carga sin sello verde, de lunes a viernes y según las áreas definidas por la autoridad.
La prohibición de quemas agrícolas en toda la Región Metropolitana rige entre el 15 de marzo y el 30 de septiembre. Estas normas buscan reducir emisiones que, bajo condiciones de baja ventilación, pueden elevar con rapidez las concentraciones de partículas. Su alcance territorial debe distinguirse de los datos de calidad del aire reportados para Lagunillas: las restricciones responden a planes de prevención y descontaminación específicos, mientras que la medición local describe el estado registrado durante la jornada.
Monitoreo y hábitos que inciden en la exposición
La recomendación para la población es mantener atención a las actualizaciones oficiales, especialmente ante cambios de temperatura, viento o estabilidad atmosférica. En períodos de preemergencia o emergencia, las autoridades aconsejan que niños, personas mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas reduzcan la exposición y evalúen el uso de mascarilla. Para el resto de la ciudadanía, medidas como privilegiar el transporte público, mantener al día la revisión de gases de los vehículos y evitar fumar en espacios cerrados ayudan a disminuir emisiones y riesgos cotidianos.
En los hogares que utilizan calefacción a leña, el uso de combustible seco, con menos de 25% de humedad, y la mantención adecuada de los equipos siguen siendo factores relevantes. Una combustión deficiente genera más humo, hollín y partículas, además de aumentar el riesgo de incendios por acumulación de creosota. La condición buena registrada este 4 de septiembre ofrece un respiro para Lagunillas, pero la experiencia nacional muestra que sostenerla depende tanto de la fiscalización y las políticas públicas como de decisiones domésticas, industriales y de transporte que se mantienen durante todo el año.
