La Real Academia Española (RAE) considera adecuadas las expresiones «en comparación con» y «en comparación a», aunque señala que la primera es la más habitual. En cambio, desaconseja «en comparación de» para introducir el elemento con el que se establece una comparación.
La recomendación aparece en los contenidos de orientación lingüística difundidos junto con la Fundación del Español Urgente (Fundéu), entidad dedicada a promover el buen uso del español en los medios de comunicación. La precisión busca resolver una duda frecuente en la redacción de textos y corregir construcciones que todavía pueden encontrarse en publicaciones periodísticas.

Las formas recomendadas
La locución «en comparación» suele ir seguida de un complemento introducido por «con»: «Una edición más grande en comparación con las anteriores». El Diccionario panhispánico de dudas también admite la variante con «a», menos frecuente: «Una edición más grande en comparación a las anteriores».
La forma «en comparación de» no se considera adecuada en este uso. Por ello, ejemplos como «El equipo rejuvenece en comparación de 2022», «Manifestaron su descontento con el vehículo en comparación de las escuderías rivales» y «Ofrecen espacios mayores en comparación de las habitaciones de hotel» deben sustituirse por «en comparación con» o, cuando corresponda, «en comparación a».
La misma obra académica recomienda evitar las variantes «a comparación con» y «a comparación de». La Fundéu modificó una recomendación anterior, publicada el 7 de abril de 2015, que censuraba «en comparación a». El cambio se produjo porque la segunda edición del Diccionario panhispánico de dudas valida actualmente esa construcción.
Una consulta habitual de escritura
La elección de una preposición forma parte de las dudas que pueden surgir al redactar textos profesionales, informativos o académicos. La RAE y la Fundéu publican de manera periódica orientaciones sobre palabras, expresiones y usos del idioma para facilitar la consulta de los hablantes y favorecer una redacción coherente.
La corrección ortográfica y sintáctica contribuye a que los textos sean más claros y permite transmitir con precisión la información. La lectura y la práctica son, junto con el conocimiento de las estructuras de la lengua, recursos útiles para ampliar el léxico y mejorar la escritura.
Fundada en Madrid en 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, octavo marqués de Villena, la RAE tiene entre sus objetivos preservar el buen uso y la unidad del español. Sus estatutos establecen que debe velar por que la lengua, adaptada de forma continua a las necesidades de los hablantes, conserve su unidad esencial.
Ese trabajo se desarrolla dentro de la política lingüística panhispánica, que la RAE comparte con las otras 22 academias integrantes de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en México en 1951. La institución está formada actualmente por 46 académicos, incluidos el director y los demás miembros de su Junta de Gobierno.
En 2020, la RAE puso en marcha el Observatorio de Palabras, un repositorio digital que reúne información provisional sobre neologismos, extranjerismos, tecnicismos, regionalismos y otras palabras o expresiones que no figuran en el Diccionario de la lengua española, pero generan dudas. La presencia de un término en ese observatorio no implica que la Academia apruebe su uso, y la información puede modificarse con el tiempo.
