La Policía de Nueva York mató a tiros a un hombre que portaba un cuchillo y caminaba sobre los cables del puente de Brooklyn, después de que, según las autoridades, ignorara durante aproximadamente una hora las órdenes de soltar el arma y se acercara a un agente que intentaba ayudarlo a ponerse a salvo. El hombre fue trasladado a un hospital, donde posteriormente falleció.
El incidente ocurrió el viernes por la mañana y obligó a cerrar temporalmente uno de los principales cruces entre Manhattan y Brooklyn. La interrupción provocó importantes atascos de tráfico durante varias horas, mientras los equipos de emergencia aseguraban el lugar e investigaban si el individuo llevaba también algún artefacto explosivo.
Una intervención en los cables del puente
Gerard Dowling, comandante de la Unidad de Servicios de Emergencia de la ciudad, explicó en una conferencia de prensa que la Policía recibió inicialmente un aviso sobre un hombre que parecía intentar saltar del puente. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, confirmó que los agentes acudieron tras una llamada al 911 y trataron de convencerlo de que no se lanzara.
De acuerdo con Dowling, el hombre comunicó al equipo de rescate que quería que lo mataran y afirmó que tenía una bomba. Los agentes se aseguraron al puente mediante arneses de seguridad y mantuvieron una conversación con él mientras intentaban persuadirlo para que descendiera. En repetidas ocasiones le pidieron que dejara el cuchillo.
La situación cambió cuando el hombre comenzó a bajar rápidamente por uno de los cables. Varios agentes se encontraban alineados debajo de él en el mismo cable, según el comandante. Los policías intentaron retroceder, pero no lograron desplazarse con la misma rapidez. Cuando el hombre llegó a menos de un metro de uno de los agentes, levantó el brazo y extendió el cuchillo hacia él.

En ese momento, uno de los agentes situado en la calzada del puente disparó una vez, declaró Dowling. Los policías redujeron al hombre y comenzaron a prestarle primeros auxilios antes de trasladarlo al hospital. La Policía no ha divulgado su identidad ni ha informado de inmediato sobre su edad u otros antecedentes.
Investigación sobre el arma y la supuesta bomba
Las autoridades informaron que, además del cuchillo, recuperaron una linterna. Cuando un periodista preguntó si se había localizado una bomba, Dowling respondió que ese aspecto formaba parte de una investigación todavía abierta. La declaración deja pendiente determinar si la amenaza fue real, una percepción equivocada del hombre o un elemento utilizado durante la crisis.
El comandante señaló que las cámaras corporales de los agentes registraron el encuentro. Esas imágenes podrían ser relevantes para establecer la secuencia exacta de los hechos, la distancia entre el hombre y los policías, las advertencias que recibió y las circunstancias que precedieron al disparo. La revisión de las grabaciones será previsiblemente uno de los elementos centrales de la pesquisa.
Dowling defendió la preparación de la Unidad de Servicios de Emergencia, cuyos integrantes reciben formación para operaciones de rescate en altura, buceo y atención de personas en situaciones de crisis. También afirmó que los agentes cuentan con capacitación en técnicas de desescalada y en la interacción compasiva con personas en peligro. Sin embargo, la intervención terminó con una muerte, por lo que las autoridades deberán examinar tanto el uso de la fuerza como las alternativas disponibles en un entorno de alto riesgo.
Un puente cerrado y una ciudad bajo presión
El puente de Brooklyn, inaugurado en 1883, conecta Manhattan con Brooklyn y es uno de los lugares más reconocibles y transitados de Nueva York. Su estructura suspendida por cables y sus torres, que se elevan unos 84 metros sobre el nivel del agua, complican cualquier operación de rescate. Las autoridades no precisaron a qué altura se encontraban el hombre y los agentes cuando se produjo el disparo.
El cierre del puente afectó a la circulación en una zona que soporta diariamente un intenso flujo de vehículos, peatones y ciclistas. La emergencia también requirió coordinar a unidades policiales, personal médico y equipos especializados en trabajos verticales. Más allá de la duración del cierre, el episodio volvió a mostrar la dificultad de responder a crisis de salud mental o riesgo suicida cuando la persona involucrada está armada y se encuentra en una infraestructura pública de difícil acceso.
El antecedente reciente de Times Square
El tiroteo se produjo cuatro días después de otro episodio violento en el centro de Manhattan. El lunes, una mujer de 49 años de Queens atacó con dos cuchillos a dos personas cerca de una subestación de la Policía, a las afueras de One Times Square. Una de las víctimas, un hombre de 68 años que acababa de salir del metro y esperaba para cruzar la calle junto a su esposa, murió posteriormente. La segunda víctima, una mujer de 32 años, también fue apuñalada en el abdomen.
La comisionada de Policía, Jessica Tisch, dijo que los agentes intentaron durante varios minutos que la mujer, identificada como Pamela Cisneros, soltara los cuchillos. Después utilizaron una pistola Taser, pero el dispositivo no logró incapacitarla. Según Tisch, Cisneros declaró que prefería matar a las dos personas antes que entregar las armas. La Policía indicó que dos agentes dispararon entonces contra ella.
Ambos casos comparten un elemento central: los agentes recurrieron inicialmente a la comunicación y a métodos menos letales, pero terminaron utilizando armas de fuego cuando consideraron que existía una amenaza inmediata. Las circunstancias concretas son distintas y cada intervención deberá ser evaluada por separado. En el caso del puente de Brooklyn, la existencia de imágenes de las cámaras corporales y la investigación sobre la supuesta bomba serán determinantes para esclarecer si la respuesta policial se ajustó a los protocolos aplicables.
