Tres especialistas que integraron la junta médica sobre la muerte de Diego Armando Maradona ratificaron este jueves las conclusiones de aquel informe ante el tribunal que juzga a siete personas por el fallecimiento del exfutbolista. El nefrólogo Hernán Trimarchi, el cardiólogo Gustavo Di Niro y el hepatólogo Fernando Cairo defendieron que los errores detectados en documentación incorporada al análisis no modifican sus diagnósticos ni las conclusiones centrales de la evaluación realizada para la Justicia.
La audiencia se desarrolló después de que varias defensas cuestionaran el informe por una confusión de identidades: algunos estudios médicos considerados por la junta correspondían al padre de Maradona, también llamado Diego Maradona y fallecido en 2015. El tribunal rechazó la impugnación planteada por los abogados defensores y habilitó las declaraciones de los expertos, dos de los cuales ya habían prestado testimonio durante el proceso.

Durante su exposición, Trimarchi, jefe del servicio de Nefrología del Hospital Británico de Buenos Aires, sostuvo que Maradona padecía una enfermedad renal crónica. Explicó que los estudios atribuidos por error a su padre aportaban datos sobre valores de creatinina, pero afirmó que esa información “no cambia el diagnóstico” alcanzado sobre el estado de salud del paciente.
Di Niro, por su parte, reafirmó que el exentrenador de la selección argentina sufría en la etapa final de su vida un “síndrome cardio hepatorrenal”. Según declaró, su análisis se apoyó en la necropsia practicada sobre el cadáver de Maradona, por lo que los estudios que pertenecían al padre del astro no influyeron en la parte cardiológica de las conclusiones de la junta.
La controversia sobre los documentos había surgido el pasado 18 de agosto, cuando la defensa de Nancy Forlini, coordinadora de cuidados de la empresa de servicios de salud Swiss Medical, informó que una “cadena de errores” interna permitió que la junta médica evaluara estudios que no correspondían al exfutbolista. La objeción de las defensas se dirigió contra el informe elaborado en 2021 a pedido de la Justicia.
Aquel dictamen había concluido que el accionar de los profesionales a cargo de la salud de Maradona fue “inadecuado, deficiente y temerario” y que se ignoraron signos de riesgo de vida que presentaba el paciente. La muerte del excapitán argentino ocurrió en noviembre de 2020, mientras se encontraba bajo atención médica domiciliaria.
Cairo declaró por primera vez en el juicio y señaló que la obesidad y el alcoholismo de Maradona, junto con los estudios microscópicos realizados sobre sus tejidos, le permitieron identificar una cirrosis “asintomática, con muy poca manifestación clínica”. El especialista en trasplantes hepáticos indicó además que revisó la historia clínica de los 20 años anteriores a la muerte y que sus observaciones fueron coincidentes. Según explicó, al no existir un diagnóstico de cirrosis, el equipo médico tampoco podía medicar esa enfermedad.
Además de Forlini, son juzgados el médico de cabecera Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicoanalista Carlos Díaz, el médico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón. Todos enfrentan una acusación por homicidio simple con dolo eventual.
