La confrontación entre Alejandro “Alito” Moreno y Laura Ballesteros confirmó la distancia entre el PRI y Movimiento Ciudadano rumbo a las elecciones de 2027. El dirigente priista acusó a la encuestadora Enkoll de presentar un crecimiento artificial de MC para dividir el voto opositor y favorecer a Morena. También llamó “esquirol” al partido naranja y señaló a Dante Delgado por fracturar a la oposición, aunque no presentó pruebas en su mensaje.

Rechazo frontal de MC
Ballesteros respondió cuestionando la credibilidad de Moreno y sostuvo que el PRI termina haciendo “el trabajo sucio” de Morena. La diputada afirmó, sin detallar expedientes ni casos concretos, que ambos partidos buscan instalar la idea de que PRI y MC “son iguales” para facilitar su confrontación política. El intercambio revela que la disputa ya no se limita a una diferencia estratégica: también involucra acusaciones sobre legitimidad, independencia y vínculos con el oficialismo.
El coordinador de los senadores de MC, Clemente Castañeda, descartó una alianza con el PRI para 2027 y afirmó que su partido no contempla coaliciones para la elección intermedia. Su frase, al señalar que el tricolor “no tiene autoridad moral ni para convocar a una fiesta”, cerró por ahora la puerta al bloque que Moreno intenta construir junto con el PAN y MC.
Moreno plantea una ruta de dos etapas: conquistar la mayoría en el Congreso en 2027 y disputar la Presidencia en 2030 mediante una coalición opositora. Sin embargo, MC mantiene una estrategia propia y el PAN también ha rechazado una alianza general, aunque admite posibles acuerdos locales. La negativa reduce el alcance inmediato del proyecto priista y muestra que el principal obstáculo opositor no es únicamente electoral, sino la falta de confianza entre sus dirigentes. Mientras Morena calcula cómo preservar su control legislativo, la oposición continúa discutiendo su formato antes de definir una alternativa común.
