La bola negra, dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, se convirtió en la gran revelación del tramo final del Festival de Cannes. Su estreno recibió una ovación de 20 minutos y ambos cineastas obtuvieron el premio a mejor dirección, compartido con Pawel Pawlikowski. La reacción consolidó a la película como una de las principales apuestas internacionales de la temporada.
Una epopeya gay con alcance internacional
El filme, inspirado en un relato inconcluso de Federico García Lorca, conecta las historias de tres hombres homosexuales en España a lo largo de un siglo. Ambientada entre la Guerra Civil, los años treinta y el presente, combina drama histórico, romance y conflicto familiar con una escala poco habitual para el cine queer. Rodada por menos de 15 millones de dólares, incluye escenarios reales y secuencias bélicas que, bajo los estándares de Hollywood, habrían multiplicado su presupuesto.

Netflix se impuso en la puja por los derechos en Estados Unidos y prepara un estreno exclusivo en cines el 16 de octubre durante 46 días, la ventana más extensa concedida hasta ahora por la plataforma. El respaldo apunta a una campaña fuerte de premios: la película reúne condiciones para competir en varias categorías de los Oscar y podría alterar la carrera dominada, en principio, por La Odisea, de Christopher Nolan.
La producción también marca un giro decisivo en la trayectoria de Los Javis, considerados los autores queer españoles más influyentes desde Pedro Almodóvar, productor asociado del filme. Penélope Cruz interpreta a una cantante de cabaret y Glenn Close participa en un papel secundario, mientras un elenco mayoritariamente joven sostiene el relato.
El final de una pareja, no del equipo
Durante el rodaje, Calvo y Ambrossi comprendieron que su relación sentimental había terminado. La incertidumbre de una pareja en la película reflejaba sus propias dudas, y anunciaron la ruptura al concluir la producción. Sin embargo, Cannes modificó el desenlace profesional: tras recibir el premio, decidieron continuar como colaboradores. Ya preparan un nuevo proyecto bilingüe basado en hechos reales, señal de que la separación personal no ha desactivado una alianza creativa construida durante años.
