Las autoridades ucranianas elevaron a 20 el número de fallecidos tras la ofensiva rusa de la madrugada del jueves contra la capital. El gobernador Timur Tkachenko confirmó que la cifra seguirá aumentando y reportó 85 heridos. Los servicios de emergencia desplegaron 500 rescatistas y 96 unidades para atender las zonas afectadas, mientras se pide a la población no ignorar las alarmas.

Impacto en infraestructura civil
El ministro del Interior, Igor Klimenko, detalló que un edificio de nueve plantas en el distrito de Darnitski quedó parcialmente destruido y que más de 20 edificios residenciales sufrieron daños. La Fuerza Aérea ucraniana interceptó 48 misiles y 476 drones de los 74 misiles y cerca de 500 drones lanzados, aunque 25 misiles balísticos y 12 drones impactaron en 33 puntos del país. El ataque incluyó misiles Iskander, de crucero y antibuque Zircon.
Contexto y justificación rusa
Moscú describió la operación como respuesta a ataques ucranianos previos contra refinerías y centros de comunicaciones en territorio ruso. El Ministerio de Defensa ruso señaló que se apuntaron instalaciones militares y del complejo energético en Kiev y su región, además de aeródromos en varias provincias. Horas antes, el presidente Zelenski había advertido en Irlanda sobre inteligencia que indicaba preparativos para un nuevo ataque masivo.
Implicaciones operativas
El volumen de drones kamikaze aún presentes en el espacio aéreo ucraniano mantiene activa la amenaza. La combinación de misiles balísticos de difícil interceptación y enjambres de drones revela una estrategia rusa orientada a saturar las defensas antiaéreas y maximizar el impacto en zonas urbanas densamente pobladas.
