El Ministerio de Exteriores japonés ha creado una división específica de política de ciberseguridad ante el aumento de los ataques informáticos y la expansión de riesgos vinculados al uso de inteligencia artificial. La unidad reforzará la coordinación con aliados y socios, y participará en la definición de normas internacionales.

De la defensa técnica a la ciberdiplomacia
Entre diez y veinte altos funcionarios de la actual División de Política de Seguridad Nacional integrarán el nuevo equipo. Su mandato incluye promover la ciberdiplomacia japonesa y apoyar el desarrollo de capacidades en países en desarrollo, una señal de que Tokio busca influir en la gobernanza digital, no solo proteger sus propias redes.
La decisión amplía una estructura creada en 2016 y se apoya en la ley aprobada en mayo de 2025, que habilitó medidas preventivas como la interceptación de comunicaciones entre servidores extranjeros y la neutralización de infraestructura hostil ante un ataque. Japón aspira a contar con una capacidad plenamente operativa en 2027. El nuevo departamento aporta el componente diplomático a esa estrategia: en un entorno donde los ciberataques cruzan fronteras, la respuesta estatal depende tanto de capacidades técnicas y marco legal como de alianzas y reglas compartidas.
