Tropas israelíes abatieron el lunes a Amir Ahmed Jawad Jaber, de 15 años, en Al Bireh, cerca de Ramala. El adolescente recibió disparos en la cabeza y el pecho durante una incursión militar. Con esta muerte, el total de menores palestinos fallecidos por fuego israelí desde el 7 de octubre de 2023 asciende a 241.
El Ministerio de Sanidad palestino confirmó la identidad y las circunstancias. Los equipos de la Media Luna Roja intentaron reanimarlo sin éxito ante una lesión craneal grave.

Patrón sostenido de letalidad
El informe de B’Tselem añade datos que revelan continuidad: en solo 2025 se registraron 54 muertes de menores en Cisjordania. El Ejército retiene 18 cuerpos sin entregar a las familias. Entre octubre de 2023 y junio de 2026, las fuerzas israelíes causaron 235 fallecimientos de niños y adolescentes en la zona; otros cinco fueron atribuidos a colonos.
Ausencia de rendición de cuentas
Ningún soldado ha sido imputado. La organización israelí describe una política de fuego imprudente que otorga a los militares una licencia efectiva para matar. Esta falta de consecuencias judiciales reduce los incentivos para modificar las reglas de enfrentamiento y permite que los incidentes se repitan con regularidad.
El caso de Al Bireh ilustra cómo la dinámica de incursiones frecuentes en zonas urbanas densas genera riesgos elevados para la población civil menor de edad. La acumulación de cifras sin mecanismos de control interno apunta a un equilibrio institucional que prioriza la operatividad militar sobre la rendición de cuentas.
