El Gobierno de Irak notificó este lunes a los grupos armados respaldados por Irán que disponen hasta el 30 de septiembre para entregar sus armas al Estado. La fecha coincide con el fin previsto de la misión de la coalición internacional contra el Estado Islámico.
El portavoz gubernamental Haidar al Aboudi advirtió que, a partir de ese momento, todas las armas fuera del control estatal estarán sujetas a consecuencias legales. El anuncio se produce días antes de la visita del primer ministro Ali al Zaidi a Washington, donde se espera que reafirme el compromiso de Bagdad y busque apoyo estadounidense.
Contexto histórico de las milicias
Irak alberga decenas de milicias integradas en las Fuerzas de Movilización Popular, creadas en 2014 para combatir al Estado Islámico. Estas formaciones, surgidas tras la invasión de 2003, acumularon poder político y financiero que los gobiernos sucesivos no lograron controlar. Durante el conflicto regional de febrero, algunas atacaron instalaciones estadounidenses más de 600 veces y también objetivos en países del Golfo.

Washington respondió con ataques directos y suspendió los pagos de ingresos petroleros iraquíes depositados en la Reserva Federal de Nueva York. En mayo, prometió reanudar las transferencias a condición de que Bagdad diera pasos concretos contra estos grupos.
El papel de Ali al Zaidi
Al Zaidi asumió el cargo el 14 de mayo con respaldo explícito de Washington, tras el veto estadounidense al ex primer ministro Nuri al Maliki por su cercanía a Teherán. El nuevo jefe de Gobierno, empresario de 41 años sin trayectoria política previa, ha convertido el monopolio estatal de las armas en prioridad central de su mandato.
Ante embajadores europeos en Bagdad, subrayó que confinar las armas en manos del Estado no es solo un eslogan, sino una política ya en implementación, especialmente con la retirada prevista de la coalición el 30 de septiembre.
Reacciones de las facciones
La respuesta de las milicias no ha sido uniforme. A principios de junio, Kataeb Imam Ali y Asaib Ahl al Haq anunciaron la transferencia de sus brigadas al Estado iraquí. Al Zaidi calificó el gesto de postura responsable y el enviado estadounidense Tom Barrack lo elogió como avance hacia un orden estable.
Sin embargo, facciones como Kataeb Hezbollah y Harakat Hezbollah Al Nujaba mantienen su negativa y condicionan cualquier desarme a la salida total de tropas extranjeras, sin asumir calendario concreto. La retirada de la coalición responde a un acuerdo bilateral de 2024 que establece septiembre de 2026 como fecha límite para los últimos efectivos en la región kurda.
Desafíos pendientes para el gobierno
Irak ha intentado en múltiples ocasiones integrar plenamente las Fuerzas de Movilización Popular en sus fuerzas regulares sin lograrlo. Las facciones proiraníes habían utilizado la presencia extranjera como argumento para dilatar el proceso. Con su gabinete todavía incompleto y carteras clave como Defensa e Interior pendientes de nombramiento, Al Zaidi enfrenta una prueba decisiva.
El 30 de septiembre podría marcar un punto de inflexión real o sumarse a la lista de compromisos que el país no ha podido cumplir. La capacidad del primer ministro para equilibrar presiones internas y externas determinará si el monopolio estatal de las armas avanza más allá de las declaraciones.
