El Instituto Nacional Electoral concedió registro a dos nuevos partidos: Construyendo Sociedades de Paz —que cambiará a Paz— y Somos México. Tres solicitudes fueron rechazadas por insuficiente número de asambleas, afiliados, irregularidades financieras y participación de ministros de culto. La decisión se tomó el jueves pasado y refleja un escrutinio estricto sobre requisitos legales.

Origen y composición real
Somos México surgió de la unión de grupos cívicos, entre ellos el Frente Cívico Nacional, y sumó exconsejeros y exfuncionarios del INE. Esta experiencia acumulada fue clave para alcanzar el umbral de afiliados. Aunque incluye figuras conocidas, el partido no se reduce a políticos reciclados; representa un esfuerzo por reconstruir oposición con estructura probada, algo difícil de lograr en México sin capital organizativo previo.
Implicaciones para la competencia
La queja de dispersión del voto opositor carece de sustento cuando proviene de quienes antes declaraban inexistente a esa oposición. Las encuestas periódicas revelan un segmento de “cínicos inconformes” que rechaza cualquier alternativa; su proporción crece entre sectores de mayor ingreso y educación. Ofrecer opciones distintas a los dos partidos existentes en ese espacio puede revitalizar la competencia, siempre que se verifique el desempeño real en las urnas dentro de un año.
El TEPJF revisará la impugnación de Somos México sobre nombre, color y emblema, donde el consejo del INE votó 6-5. Argumentos como posible exclusión o similitud con partidos locales parecen débiles y podrían modificarse, permitiendo al nuevo instituto mantener su identidad.
