La convocatoria extraordinaria de la Prueba de Acceso a la Universidad reúne este año a 15.665 estudiantes en Andalucía, un 14,47 % más que en 2025. En Córdoba participan 1.353 jóvenes. Esta cifra refleja tanto una mayor demanda de plazas universitarias como la necesidad de muchos aspirantes de mejorar su nota o repetir exámenes. El modelo competencial y las correcciones comunes entre comunidades buscan homogeneizar criterios, pero también plantean interrogantes sobre la preparación previa del alumnado y la capacidad de adaptación de los centros.
El aumento de participantes, especialmente entre quienes ya se presentaron en la convocatoria ordinaria, indica que un segmento significativo busca optimizar resultados para acceder a titulaciones con alta nota de corte. Esta tendencia puede modificar la distribución de plazas en grados como Medicina, Ingeniería o Derecho, donde las ponderaciones de materias específicas resultan decisivas.

Efectos en el acceso a titulaciones de alta demanda
La fase de admisión voluntaria permite a los estudiantes examinarse de hasta cuatro materias adicionales. Aquellos que logren mejorar sus calificaciones en Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales o Biología, materias con mayor número de inscritos, obtendrán ventaja competitiva. Sin embargo, esta posibilidad también genera un efecto acumulativo: quienes cuentan con recursos para preparación extraescolar o apoyo familiar refuerzan su posición, mientras que otros enfrentan limitaciones de tiempo y apoyo. El plazo de solicitudes que se abre el 9 de julio y la primera adjudicación del 24 de julio acortan los márgenes de decisión, lo que puede traducirse en elecciones apresuradas o renuncias posteriores.
Presión psicológica y rendimiento del alumnado
Repetir la prueba o presentarse por segunda vez para subir nota conlleva una carga emocional considerable. Los 3.395 estudiantes que no superaron la convocatoria ordinaria y los 7.445 que buscan mejorar calificación comparten un mismo periodo de exámenes en pleno verano. La valoración de ortografía, coherencia textual y presentación añade un factor de precisión que puede penalizar a quienes presentan mayor ansiedad. Aunque el modelo competencial pretende reducir la memorización, la duración de 90 minutos por prueba y los descansos limitados exigen una resistencia que no todos los perfiles de Bachillerato o FP han entrenado de igual manera.
Carga sobre el sistema universitario andaluz
El incremento del 14,47 % en matriculados obliga a las universidades a reforzar sus equipos de corrección y logística en un momento en que los presupuestos autonómicos ya enfrentan otras prioridades. La publicación de notas el 9 de julio y el posterior proceso de alegaciones hasta el 27 de julio comprimen los calendarios administrativos. Cualquier retraso en la baremación o en la resolución de incidencias puede desplazar la segunda adjudicación del 3 de septiembre y afectar la planificación de los centros para el curso que comienza en octubre.
Por otra parte, la homogeneización de criterios de corrección entre comunidades autónomas podría facilitar la movilidad interregional a medio plazo. No obstante, persiste el riesgo de que diferencias en la formación previa de cada provincia se traduzcan en resultados desiguales, especialmente en territorios con menor oferta de academias o menor acceso a recursos digitales.
Riesgos de inequidad territorial y socioeconómica
Sevilla concentra el mayor volumen de examinados (4.490), seguida de Málaga y Granada. Córdoba, con 1.353, se sitúa en una posición intermedia, pero las provincias más pequeñas como Huelva o Jaén cuentan con menos centros de referencia y menor experiencia en la gestión de convocatorias extraordinarias. Esta asimetría puede amplificar brechas ya existentes en tasas de acceso universitario. Además, el peso del 40 % de la PAU frente al 60 % del expediente de Bachillerato sigue favoreciendo a quienes mantuvieron un rendimiento estable durante los dos años previos, un requisito que resulta más difícil de cumplir para estudiantes que combinan estudios con trabajo o responsabilidades familiares.
Oportunidades y límites del nuevo modelo competencial
La introducción de criterios comunes y el énfasis en competencias transversales representan un avance respecto a modelos anteriores. Sin embargo, la corrección ortográfica y gramatical, aunque necesaria, puede desplazar la atención hacia aspectos formales en detrimento de la profundidad argumentativa en materias como Historia o Filosofía. Los resultados de esta convocatoria permitirán evaluar si el formato de 90 minutos favorece realmente la reflexión o simplemente recompensa la velocidad de respuesta. Las listas de resultas que se prolongarán hasta octubre ofrecen una segunda oportunidad de acceso, pero también generan incertidumbre prolongada tanto para estudiantes como para las universidades que deben reservar plazas.
En conjunto, la PAU extraordinaria de 2026 actúa como termómetro de las tensiones del sistema de acceso universitario andaluz. Su desarrollo pondrá a prueba la capacidad de las instituciones para gestionar un volumen creciente de aspirantes sin sacrificar equidad ni rigor, al tiempo que revela hasta qué punto las reformas competenciales logran mitigar las desigualdades estructurales que persisten entre provincias y perfiles socioeconómicos.
