Hualqui registra aire bueno, pero la leña y la ventilación mantienen el desafío ambiental

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Hualqui presenta este 2 de septiembre de 2026 una calidad del aire calificada como buena, con concentraciones que permiten realizar actividades cotidianas y al aire libre sin restricciones sanitarias específicas. Los registros disponibles sitúan las partículas finas MP2,5 en 16 microgramos por metro cúbico y las MP10 en 23 microgramos por metro cúbico, valores asociados a índices ICAP de 32 y 18, respectivamente. El dióxido de nitrógeno alcanza 0,09 partes por mil millones y el ozono se ubica en 8 partes por mil millones.

La lectura del día es favorable: los principales contaminantes monitoreados se mantienen en niveles bajos y el aire no representa un riesgo adicional para la población general. Sin embargo, este resultado describe una condición puntual y no elimina un problema estructural que afecta a numerosas comunas del centro-sur de Chile durante los meses fríos, cuando la calefacción domiciliaria, la humedad y la estabilidad atmosférica dificultan la dispersión de contaminantes.

Un indicador favorable con margen para la prevención

El ICAP, Índice de Calidad del Aire referido a Partículas, clasifica como buena una condición entre 0 y 99 puntos. En Hualqui, tanto el indicador asociado a MP2,5 como el de MP10 se encuentran ampliamente dentro de ese rango. La diferencia importa porque las partículas finas, por su reducido tamaño, pueden penetrar con mayor profundidad en el sistema respiratorio y son uno de los contaminantes de mayor preocupación para la salud pública.

Las MP10, también llamadas partículas inhalables o gruesas, tienen un diámetro inferior a 10 micrómetros y superior a 2,5 micrómetros. Pueden originarse en el tránsito vehicular, procesos industriales, polvo en suspensión, quema no controlada y fuentes naturales. Las MP2,5 suelen estar más vinculadas a procesos de combustión, como el uso de calefactores a leña, y por ello su incremento durante el invierno constituye una señal relevante en ciudades y localidades del sur.

Que los registros actuales sean bajos no significa que la vigilancia pueda relajarse. La calidad del aire cambia con rapidez cuando coinciden temperaturas reducidas, poco viento y mayor uso de combustibles para calefacción. Una jornada con condiciones respirables puede dar paso a una acumulación de material particulado si la atmósfera pierde capacidad de renovación, especialmente en sectores donde la geografía favorece el estancamiento del aire.

La leña sigue siendo el principal foco en el sur

Un análisis publicado en 2025 en la revista Atmosphere, elaborado por la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo, identificó avances relevantes en la reducción de contaminantes en las últimas dos décadas. Aun así, el estudio advirtió que las brechas territoriales persisten y que la contaminación atmosférica continúa golpeando con mayor intensidad a zonas del sur y a determinados polos industriales.

En ese diagnóstico, la combustión residencial de leña húmeda aparece como una de las causas más persistentes de contaminación en el sur chileno. Kevin Basoa, investigador del CR2, ha señalado que la regulación de este combustible no se implementa todavía de manera plena en todas las regiones y que su reemplazo enfrenta una dimensión cultural y económica: para muchas familias, la leña sigue siendo una fuente habitual de calefacción y parte de la vida cotidiana.

El desafío, por tanto, no se limita a pedir una reducción del consumo. Requiere que las alternativas energéticas sean accesibles, que los equipos de calefacción tengan mejores estándares de eficiencia y que exista una oferta formal de leña seca. Sin esas condiciones, las restricciones pueden ser difíciles de cumplir o pueden trasladar el costo de la descontaminación hacia hogares que cuentan con menos opciones para calefaccionarse.

Geografía, clima y emisiones: una combinación decisiva

La concentración de contaminantes no depende solamente de cuánto se emite. También influye la capacidad de la atmósfera para dispersar esas emisiones. En el centro-sur, episodios de estabilidad atmosférica vinculados a la influencia del Pacífico pueden actuar como una barrera que retiene las partículas cerca de la superficie. Cuando ello ocurre, una emisión que en otra jornada se diluiría rápidamente puede permanecer durante horas sobre áreas habitadas.

Esta relación explica por qué el monitoreo diario tiene valor práctico para la comunidad. Los datos permiten distinguir entre una condición favorable, como la registrada hoy en Hualqui, y jornadas en que es necesario reducir la exposición de grupos sensibles. Personas mayores, niños, embarazadas y pacientes con enfermedades respiratorias o cardiovasculares son quienes pueden resentir antes los aumentos sostenidos de material particulado.

En las denominadas zonas de sacrificio del norte y centro del país, el problema adquiere otra escala y otra composición. Aunque las mediciones generales de dióxido de azufre han mostrado una reducción, continúan registrándose episodios agudos en localidades como Coronel y Talcahuano. La mejora promedio nacional, por ello, no basta para describir la experiencia ambiental de cada territorio: una disminución agregada puede coexistir con riesgos localizados y recurrentes.

Medidas cotidianas que reducen emisiones

Para mantener una buena calidad del aire y disminuir la probabilidad de episodios críticos, las recomendaciones se concentran en decisiones domésticas y de transporte. En el caso de los calefactores a leña, se aconseja utilizar únicamente leña seca, con menos de 25% de humedad, comprada a comerciantes establecidos y con documentación que acredite su origen. La combustión de madera húmeda genera más humo, reduce la eficiencia térmica y eleva las emisiones de partículas.

También es relevante usar leña picada, no cerrar por completo el tiraje y mantener una llama activa tras encender o recargar el equipo. El humo visible que sale por el cañón es una señal de combustión deficiente. La acumulación de hollín y creosota, además de aumentar la contaminación, disminuye la capacidad de calefacción y eleva el riesgo de inflamación. El mantenimiento periódico del aparato no es solo una medida de seguridad, sino también una intervención ambiental concreta.

Las restricciones permanentes mencionadas para vehículos y calefactores corresponden a la provincia de Santiago y a comunas específicas de la Región Metropolitana, por lo que no deben interpretarse automáticamente como medidas vigentes en Hualqui. Aun así, el principio es aplicable en cualquier territorio: preferir transporte público o compartido, mantener los vehículos con revisión de gases al día, evitar quemar hojas o basura y optar por sistemas de calefacción de menores emisiones contribuye a sostener los buenos registros y a reducir la carga contaminante cuando las condiciones meteorológicas se vuelven adversas.

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