Human Rights Watch (HRW) pidió al presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, adoptar medidas urgentes para detener el reclutamiento de menores por parte de los grupos armados. Según sus datos, alrededor de 1.500 niños y adolescentes caen cada año en sus filas, en un contexto marcado por la expansión territorial de las disidencias de las FARC, el Clan del Golfo y el ELN.
La organización reclamó fortalecer la política pública de prevención con presupuesto suficiente, mejorar la coordinación institucional y reforzar los sistemas de control y alerta temprana. Juanita Goebertus, directora para las Américas de HRW, afirmó que cada menor incorporado a una estructura armada constituye “un indicio del fracaso del Gobierno”.

La Jurisdicción Especial para la Paz y la Defensoría del Pueblo han identificado las redes sociales y las plataformas digitales como mecanismo de reclutamiento en el 44% de los casos. Los grupos publican videos con armas, dinero y escenas de su vida interna, contactan a los menores por mensajes privados y pueden ofrecerles transporte hacia otras regiones.
Entre 2020 y 2025, el 60% de los menores reclutados fueron varones y el 40% niñas. La edad promedio se situó entre los 15 y 16 años, aunque en más del 30% de los casos reportados los niños tenían entre 9 y 10 años. Las comunidades indígenas resultaron especialmente afectadas: casi la mitad de los casos registrados entre 2021 y 2025 correspondió a menores de estos pueblos.
HRW también alertó de que los menores son utilizados para operar drones. Su empleo aumentó un 146% y dejó 21 personas muertas y 125 heridas. El informe de la Defensoría registra además 651 masacres y 2.380 víctimas mortales entre el 1 de enero de 2019 y el 18 de julio de 2026, así como 521 firmantes del acuerdo de paz y 1.743 líderes sociales asesinados desde su firma.
