México inicia el ciclo electoral rumbo a 2027 con un marco legal consolidado que protege la participación femenina. Desde el voto de 1953 hasta la paridad constitucional de 2019 y las reformas de 2020 contra la violencia política de género, el país cuenta con herramientas que sancionan difamación, acoso y exclusión. Estos cambios han colocado en la agenda temas como la economía del cuidado y la equidad laboral.

El verdadero desafío: cultura y civismo
El avance jurídico no basta. Las próximas campañas exigirán un cambio cultural donde las candidatas puedan participar sin temor a agresiones. La calidad del debate dependerá de que partidos, medios y ciudadanía prioricen propuestas concretas frente a descalificaciones personales. Solo así la paridad dejará de ser cuota para convertirse en motor de soluciones.
El llamado de la diputada Juana María Juárez López resume la tarea pendiente: construir una contienda donde la integridad de las mujeres esté garantizada y los argumentos prevalezcan sobre la violencia. En 2027, la madurez democrática de México se medirá por la capacidad colectiva de respetar esa regla.
