Vigo, 28 ago (EFE).- El entrenador del Celta, Claudio Giráldez, considera que la experiencia adquirida la pasada temporada será “un aval muy importante” para afrontar la fase liga de la Liga Europa, competición a la que el conjunto gallego regresa con el objetivo de mejorar su actuación anterior, cuando fue eliminado por el Friburgo alemán en los cuartos de final.

Giráldez destacó la exigencia del recorrido continental y recordó que el nivel de los rivales será elevado, con la presencia de equipos emergentes, clubes históricos y representantes de ligas muy competitivas. El Celta se medirá a tres equipos que la pasada campaña disputaron la Liga de Campeones y a otros tres que este año participaron en la fase previa de ese torneo.
El técnico explicó a Celta Media que el vestuario tiene “muchas ganas” de que comience la competición. En la fase liga, el conjunto vigués se reencontrará con Juventus, Marsella y Celtic, mientras que jugará por primera vez contra Bournemouth, Lillestrøm, Omonia, Hapoel Beer-Sheva y Union Saint Gilloise.
“Es una competición que nos ilusiona mucho a todos y va a ser importante empezarla bien. La experiencia del año pasado es un aval muy importante para nosotros”, subrayó el entrenador. A su juicio, el principal reto será aprovechar lo aprendido para ofrecer una actuación más estable y superar la ronda alcanzada el curso anterior, una meta que calificó de “muy complicada” y “muy difícil”.
El preparador celeste señaló que el equipo ya identifica varios escenarios que puede encontrar en el torneo, así como los errores cometidos y los aspectos positivos de la campaña anterior. “Ese bagaje tenemos que aprovecharlo para ser más estables en la competición y ojalá hacer un papel mejor”, afirmó. También expresó su deseo de que el inicio de la Liga Europa permita al Celta ganar ilusión a medida que avance el calendario.
Entre los encuentros que más le motivan a nivel personal figura la visita al Celtic en Glasgow, por el ambiente de su estadio. Giráldez citó a Borja Oubiña, quien le transmitió que se trata del mejor ambiente que ha visto en un campo de fútbol durante su trayectoria. El exjugador, recordó, ha trabajado durante años como ojeador y ha visitado numerosos estadios.
Giráldez describió los partidos fuera de casa como “una incertidumbre”, especialmente ante Omonia y Hapoel Beer-Sheva, clubes de los que el Celta tiene menos referencias. En Balaídos, en cambio, el calendario será “muy exigente” por las visitas de Juventus y Bournemouth. El entrenador espera que el equipo pueda ofrecer a sus aficionados una temporada tan buena o mejor que la anterior y considera que el apoyo del público será necesario en los encuentros como local.
