Parte de los 1 millón 629 mil 211 niños nacidos en México en 2020 ingresa este lunes a primaria, seis años después del inicio de la pandemia. Especialistas advierten que algunos enfrentan dificultades emocionales, de atención, lenguaje y convivencia, aunque no se presentan de forma generalizada.

María Teresa Monjarás, doctora en Psicología y profesora de la UNAM, señala que el estrés familiar, el cierre de guarderías y preescolares y una menor interacción social marcaron los primeros años de esta generación. En evaluaciones recientes de preescolares, estima que entre 20% y 30% presentó problemas emocionales, de atención o impulsividad.
Padres consultados describieron dependencia, temor para relacionarse y retrasos de lenguaje en algunos casos. Una madre relató que su hija dejó atrás parte de sus miedos tras incorporarse al kínder y comenzó a buscar la convivencia escolar.
Monjarás aclara que no es posible atribuir diagnósticos o dificultades directamente al confinamiento, pues intervienen factores genéticos y ambientales. También menciona que la exposición prolongada a pantallas durante el aislamiento puede correlacionarse con problemas de atención e impulsividad.
La especialista sostiene que el rezago puede atenderse mediante intervención temprana, debido a la plasticidad cerebral infantil. En una intervención con 45 alumnos de segundo y tercero de preescolar, la proporción con problemas bajó de alrededor de 50% a entre 20% y 30%, y pidió reforzar programas de regulación emocional y afrontamiento en preescolar y primaria.
