Keiko Fujimori obtuvo el 50,13 % de los votos frente al 49,86 % de Roberto Sánchez en la segunda vuelta del 7 de junio. El escrutinio concluyó el lunes y confirma un margen de apenas 0,27 puntos porcentuales. En su primera entrevista posterior, la presidenta electa enfatizó la necesidad de “sanar heridas” y liderar un proceso de reconciliación nacional.

Legado paterno y distancia institucional
Fujimori asume el poder el 28 de julio hasta 2031. Su victoria devuelve al fujimorismo a la presidencia más de dos décadas después de la caída de su padre. Aunque el expresidente Alberto Fujimori logró estabilizar la economía y derrotar a Sendero Luminoso, su gobierno quedó marcado por condenas por corrupción y violaciones a derechos humanos. La candidata de 51 años reiteró su compromiso con el Estado de derecho y la democracia, señal que busca diferenciar su mandato del autoritarismo anterior.
Desafíos inmediatos y estabilidad
Perú ha cambiado ocho presidentes en diez años. El primer reto de Fujimori es reducir la criminalidad y restaurar la confianza del sector privado mediante predictibilidad regulatoria. El estrecho resultado electoral refleja una sociedad profundamente dividida; por ello, su llamado a la unidad no es solo retórico, sino condición necesaria para gobernar con legitimidad durante los próximos cinco años.
