Francisco Reséndez, actor, director, traductor y adaptador mexicano, murió a los 85 años tras una trayectoria de más de seis décadas en el doblaje. La noticia fue difundida el jueves 3 de septiembre, aunque agrupaciones especializadas sitúan el fallecimiento el día anterior. Su familia no ha comunicado la causa de muerte y, por ahora, no existe una confirmación oficial sobre las versiones que la atribuyen a causas naturales.
Conocido en el medio como “Don Paco”, Reséndez fue una figura relevante no solo por la identificación de su voz con personajes populares, sino por su intervención en decisiones creativas que marcaron la adaptación de producciones extranjeras para México y América Latina. Su carrera comenzó en la década de 1950 y atravesó distintas etapas de la industria audiovisual, desde la animación clásica hasta series contemporáneas y anime.

Una voz y una dirección con alcance regional
Entre sus créditos más recordados figura Scooby-Doo, personaje al que dio voz en episodios de El show de Scooby-Doo y El show de Scooby-Doo y Scrappy-Doo. También estuvo ligado a la dirección de las primeras temporadas de Los Simpson en español latino, un periodo clave porque consolidó una versión regional con códigos propios, referencias comprensibles y un reparto que se volvió parte de la memoria colectiva de la audiencia.
Su legado no se limita a esas franquicias. Participó en títulos como Los Halcones Galácticos, Donkey Kong, Desencanto y Attack on Titan, donde interpretó al comandante Dot Pixis. Esa continuidad ilustra una carrera capaz de conectar generaciones: espectadores que crecieron con la animación televisiva de décadas pasadas y públicos recientes que lo reconocieron en producciones de alcance global.
La muerte de Reséndez vuelve a poner en primer plano el papel del doblaje como trabajo autoral y cultural. En su caso, la actuación, la dirección y la adaptación lingüística formaron una misma labor: convertir obras producidas en otros contextos en experiencias cercanas para millones de espectadores. Los mensajes de condolencia de colegas, seguidores y cuentas especializadas reflejan la dimensión de una influencia que permaneció vigente durante más de 60 años.
