El Senado francés aprobó una versión revisada de la ley que impone multas progresivas a las plataformas de moda ultrarrápida. Las sanciones arrancan este año entre 0,25 y 6 euros por prenda y alcanzarán los 10 euros en 2030. La norma también prohíbe toda publicidad y promoción por influencers de estas compañías.
Tras más de dos años de negociaciones entre ambas cámaras, el texto final busca alinearse con la legislación europea de servicios digitales. La medida afecta principalmente a operadores no europeos que venden exclusivamente online, dejando fuera a cadenas como Zara o H&M.

Impacto regulatorio y reacciones
La ley representa un intento concreto de frenar el modelo de consumo desechable. El ministro Serge Papin advirtió que lo que está en juego es el tipo de sociedad que Francia quiere defender frente al flujo masivo de prendas de baja calidad. Shein ya ha cuestionado posibles incoherencias con el marco europeo, mientras la Comisión Europea aún no se pronuncia.
El resultado final revela la dificultad de legislar contra plataformas globales sin vulnerar normas comunitarias. Las multas crecientes y la prohibición publicitaria buscan reducir el volumen de productos que terminan en vertederos tras escaso uso, un problema ambiental que las autoridades francesas consideran estructural.
Contexto y límites
La primera versión fue aprobada por la Asamblea Nacional en 2024 y la del Senado en 2025. Para entrar en vigor, la ley requiere aún la promulgación presidencial. Temu y AliExpress no han emitido comentarios oficiales sobre el texto definitivo.
El caso ilustra cómo los países europeos intentan recuperar margen de maniobra frente a modelos de comercio electrónico que operan desde fuera de la Unión. El verdadero efecto dependerá de la aplicación efectiva de las sanciones y de posibles recursos ante instancias comunitarias.
