La Justicia de Bahía Blanca investiga a tres técnicos anestesiólogos por la desaparición de 25 ampollas de fentanilo del Hospital Municipal. El episodio, denunciado a comienzos de abril, presenta una particularidad que modificó el rumbo de la pesquisa: los envases reaparecieron seis días después, abiertos y vacíos, dentro de un cesto ubicado debajo del armario donde se almacenaban. Para el fiscal Mauricio del Cero, esa devolución resulta difícil de compatibilizar con un robo destinado exclusivamente al consumo o a la venta.
La investigación comenzó después de que Pablo Espuro, jefe del servicio de Anestesiología, detectara un faltante que no había advertido durante un control de stock realizado el 27 de marzo. Tres días más tarde constató que habían desaparecido las monodosis. El 6 de abril, las 25 ampollas, pertenecientes al mismo lote, fueron encontradas dentro de una bolsa de nailon. Todas estaban abiertas y sin contenido.

Una secuencia que no encaja con un robo convencional
El área de Anestesiología está integrada por aproximadamente diez técnicos, y solo ellos se encuentran autorizados a ingresar a la oficina y al armario donde se guardan fentanilo, propofol y otros medicamentos utilizados en el quirófano. Esa delimitación concentra el universo de posibles accesos, aunque todavía no permite establecer quién retiró las ampollas ni si existió coordinación entre los tres imputados.
La fiscalía analizó inicialmente la posibilidad de que el fentanilo hubiera sido sustraído para consumo recreativo. Del Cero observó, sin embargo, que un trabajador con acceso a la sala de operaciones podría obtener remanentes de ampollas utilizadas sin provocar un faltante tan visible. La magnitud del episodio, sumada a la restitución de los envases, debilita esa hipótesis como explicación completa.
También se consideró una eventual venta en el mercado negro a centros médicos, clínicas o profesionales. El fiscal señaló que esa alternativa parece poco probable por dos razones: el bajo costo relativo del fentanilo y la identificación de las ampollas mediante números de lote. Ese registro permite reconstruir su circulación dentro del sistema hospitalario y aumenta el riesgo para quien intente colocarlas fuera del circuito legal.
La hipótesis de una maniobra contra la conducción del servicio
La línea que actualmente aparece como más consistente para los investigadores es que el faltante pudo haber sido provocado para generar un escándalo y perjudicar a Espuro. El caso tomó estado público en un contexto particularmente sensible, marcado por la investigación conocida como “Propofest”, vinculada con el uso indebido de anestésicos de origen hospitalario y con imputaciones contra un anestesista y una residente del Hospital Italiano.
Según explicó Del Cero, la devolución de los frascos vacíos refuerza la sospecha de una acción orientada a que el hecho fuera descubierto y asociado con una crisis institucional. Si el objetivo hubiera sido obtener la sustancia, razonó el fiscal, no habría una ventaja evidente en devolver los envases. En cambio, dejarlos en el mismo sector podía contribuir a sostener la percepción de un problema de seguridad y control dentro del hospital.
La fiscalía relaciona esa posibilidad con un conflicto por la distribución de horas extras. Del Cero afirmó que, antes de la llegada de Espuro, la asignación se realizaba bajo un esquema que calificó como discrecional. El actual jefe habría presentado planillas para demostrar que impulsó un reparto más equitativo, una modificación que pudo reducir los ingresos de algunos integrantes del servicio.
Allanamientos y elementos secuestrados
La Policía Federal Argentina allanó el 27 de agosto los domicilios de los sospechosos y revisó lockers dentro del Hospital Municipal. Durante los procedimientos fueron secuestrados 11 teléfonos celulares, que podrían aportar información sobre comunicaciones y movimientos previos o posteriores al faltante. En una de las viviendas, además, se encontraron 81 gramos de marihuana distribuidos en cuatro frascos.
Ese hallazgo será evaluado dentro de la causa, aunque por sí solo no demuestra una relación con la desaparición del fentanilo. La evidencia deberá establecer si existieron contactos entre los imputados, acuerdos previos, accesos coordinados o conversaciones referidas al manejo de los medicamentos. Hasta ahora, el fiscal aclaró que los elementos reunidos no permiten afirmar que los tres hayan actuado conjuntamente.
Un antecedente que amplía el alcance de la pesquisa
Los investigadores también detectaron un episodio anterior, ocurrido en diciembre de 2025, cuando desaparecieron entre cuatro y cinco monodosis de fentanilo del mismo hospital. Las ampollas fueron restituidas posteriormente. La circunstancia que despertó mayor interés es que los técnicos actualmente sospechados se encontraban de guardia durante aquel hecho.
La coincidencia no constituye una prueba concluyente, pero introduce un patrón que la fiscalía deberá comparar con el episodio de marzo y abril: quiénes tenían acceso, cómo se realizaron los controles, cuánto tiempo pasó hasta advertir el faltante y de qué manera fueron devueltos los envases. La repetición de una dinámica similar podría fortalecer la hipótesis de una acción deliberada, aunque también podría reflejar deficiencias persistentes en los mecanismos de custodia.
El impacto sobre los controles hospitalarios
Más allá de la responsabilidad penal individual, el caso expone la importancia de los sistemas de trazabilidad para sustancias controladas. El registro por lote, los controles de stock y la limitación de accesos permitieron reconstruir una secuencia básica, pero el hecho de que las ampollas pudieran salir del armario y permanecer desaparecidas durante varios días plantea interrogantes sobre la supervisión cotidiana del depósito y del quirófano.
Por el momento, la causa se tramita como un hurto de una sustancia controlada. Esa calificación podría modificarse si aparecen pruebas de un acuerdo destinado a perjudicar a Espuro o de una maniobra coordinada para provocar una crisis pública. La investigación deberá determinar no solo quién tuvo la posibilidad material de retirar el fentanilo, sino también qué finalidad tuvo la devolución de los envases y si existió una disputa laboral capaz de explicar el riesgo asumido.
