Edgar “N” y David Alejandro “N”, propietarios de Más Preparación, fueron detenidos y vinculados a proceso por el presunto fraude relacionado con la aplicación en línea del examen de ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Un extrabajador de la empresa aseguró que, cuando operaba bajo el nombre Preparación IPN, también se infiltraban exámenes presenciales del Instituto Politécnico Nacional (IPN) para obtener preguntas y comercializarlas entre aspirantes.

El exempleado, que trabajó en la compañía entre 2020 y 2022 y pidió reservar su identidad por temor a represalias, relató a Proceso que la empresa reclutaba a jóvenes que no fueran alumnos activos del IPN. Según su testimonio, les entregaban lentes con cámara oculta para ingresar a las sedes, grabar el examen y después descargar el material. Indicó que a uno de los participantes le pagaron 500 pesos por esa labor.
De acuerdo con el entrevistado, la práctica existía desde 2011 y era utilizada como argumento comercial: a los aspirantes se les afirmaba que determinadas preguntas habían aparecido en el examen del Politécnico. La firma cambió de nombre en tres ocasiones, de Preparación IPN a Preparación Politécnico y, finalmente, a Más Preparación; también modificó su logotipo, que pasó de cuatro engranajes similares a los del IPN a un símbolo con el signo “+”.
Manual, cursos y acuerdos de confidencialidad
El primer contacto con los aspirantes consistía en una charla de dos horas y un examen de prueba integrado, según el extrabajador, con reactivos de evaluaciones anteriores. Después, la empresa ofrecía un paquete de 4 mil 500 pesos que incluía un manual con preguntas filtradas, clases presenciales, acceso a transmisiones en vivo y un repositorio de lecciones grabadas. Ese era el precio vigente durante el periodo en que trabajó en la compañía.
Los estudiantes, o sus padres cuando eran menores de edad, debían firmar una carta de confidencialidad y entregar copia de una identificación oficial. La empresa justificaba esa obligación con políticas de derechos de autor para impedir la reproducción o difusión del manual, afirmó el denunciante.
Pagos en efectivo y jornadas extendidas
El extrabajador también denunció presuntas irregularidades laborales. Dijo que los pagos se entregaban exclusivamente en efectivo, en sobres y los domingos, sin contratos ni recibos de nómina. Algunos empleados trabajaban hasta 15 horas al día en turnos de mañana, mediodía y noche, sin pago adicional por sábados y domingos, aguinaldo ni vacaciones remuneradas.
Según su relato, el personal administrativo de nuevo ingreso recibía 25 pesos por hora, con un máximo de 35 pesos; los encargados obtenían entre 40 y 45 pesos por hora. Los profesores cobraban entre 1.20 y 1.50 pesos por minuto de clase, aproximadamente 252 pesos por una sesión de tres horas y media, sin importar si el grupo tenía cinco o 50 alumnos.
Además de sus funciones, administrativos realizaban llamadas de ventas con sus propios teléfonos y saldo, registraban pagos, limpiaban el inmueble y atendían a padres de familia. El entrevistado señaló que durante la pandemia de covid-19 se recibía a aspirantes en salones con el cubrebocas como único protocolo sanitario, pese a las restricciones vigentes sobre aglomeraciones.
El año pasado, familiares de Edgar que habían trabajado durante años en el negocio se separaron, llevaron consigo a varios empleados y fundaron Createc. El exempleado describió su experiencia como una etapa valiosa como alumno, pero afirmó que parte del personal padecía explotación, humillaciones y desgaste físico y emocional.
