Estados Unidos se prepara para anunciar nuevas sanciones contra Irán, mientras las compras chinas de petróleo iraní vuelven a quedar bajo escrutinio. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tenía previsto ofrecer una rueda de prensa este lunes a las 13:00 horas de la costa este de EU (17:00 GMT).
China fue durante varios años el principal comprador de crudo iraní. Sus importaciones promediaron 1.4 millones de barriles diarios el año pasado, según la firma de seguimiento de buques Kpler, pero los envíos han disminuido desde que Washington reactivó el 13 de julio el bloqueo a buques y puertos iraníes.

Las entregas a China cayeron a 785,000 barriles diarios en junio, el nivel más bajo desde febrero de 2023, y subieron provisionalmente a 823,000 barriles diarios en julio. Para agosto, Kpler registra hasta ahora un promedio de 534,000 barriles diarios. La firma advierte que el seguimiento es incompleto porque numerosos buques desconectan sus transpondedores.
Las principales compradoras son refinerías independientes chinas, atraídas por los descuentos del crudo iraní. Las grandes refinerías estatales evitan oficialmente ese petróleo desde 2019, cuando Estados Unidos restableció las sanciones contra Teherán. El crudo suele registrarse como malasio o indonesio y las operaciones se liquidan en yuanes mediante redes de intermediarios.
Washington ha sancionado refinerías pequeñas, navieras y otros participantes de la cadena de suministro. En abril incluyó a Hengli Petrochemical y a unas 40 empresas y buques, acusándolos de negociar miles de millones de dólares en petróleo iraní; Hengli negó la acusación. También advirtió a dos grandes bancos chinos sobre posibles sanciones secundarias, sin incluirlos formalmente en su lista.
Pese a esas medidas, Kpler cifró las importaciones chinas de crudo iraní en 1.24 millones de barriles diarios en enero y 1.58 millones en febrero. China rechaza las sanciones unilaterales y defiende una solución diplomática y política.
