Lautaro presenta este 28 de agosto de 2026 una calidad del aire catalogada como buena. Los registros disponibles sitúan el material particulado fino MP2,5 en 17 μg/m³ y el material particulado MP10 en 24 μg/m³. El dióxido de nitrógeno alcanza 25,49 ppbv, el monóxido de carbono llega a 0,12 ppmv y el ozono se ubica en 12 ppbv, todos dentro de rangos considerados seguros en el reporte.
Con estos niveles, el informe describe condiciones favorables para las actividades cotidianas al aire libre en la comuna, sin advertir preocupaciones significativas asociadas a los principales contaminantes medidos durante la jornada. La actividad física y la recreación exterior no tienen restricciones indicadas para este estado de calidad del aire.

El resultado local se conoce en un contexto nacional de avances y desigualdades persistentes. Un análisis publicado en 2025 en la revista Atmosphere, elaborado por la Universidad de Chile, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, el Ministerio del Medio Ambiente y la Universidad del Desarrollo, señaló que Chile ha mejorado de manera notoria su calidad del aire durante las últimas dos décadas, especialmente mediante la reducción de contaminantes como el MP2,5.
Ese mismo análisis advirtió que la evolución no ha sido uniforme entre regiones. En el sur del país, el uso intensivo de leña húmeda continúa siendo identificado como la principal fuente de contaminación atmosférica. Kevin Basoa, investigador del CR2, explicó que la regulación de la leña todavía no se aplica plenamente en la zona y que este combustible forma parte de la identidad de numerosas comunidades, una circunstancia que dificulta la implementación de cambios.
El informe también atribuye parte de las diferencias territoriales a factores geográficos y a la estabilidad atmosférica asociada al océano Pacífico, que puede impedir la dispersión adecuada de los contaminantes. En el norte y centro de Chile, en tanto, las denominadas zonas de sacrificio mantienen episodios agudos de contaminación, aunque los valores generales de dióxido de azufre han descendido. El documento menciona particularmente a Coronel y Talcahuano.
La clasificación de “buena” corresponde al primer nivel del Índice de Calidad del Aire referido a Partículas, conocido como ICAP. Según la escala establecida por el Decreto Supremo N.º 59 de 1998 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, los valores entre 0 y 99 se consideran buenos; entre 100 y 199, regulares; de 200 a 299, de alerta; de 300 a 499, de preemergencia, y desde 500, de emergencia.
El MP10 está compuesto por partículas inhalables de menos de 10 micrómetros y más de 2,5 micrómetros de diámetro. Puede originarse en fuentes móviles y estacionarias, tanto naturales como asociadas a actividades humanas, entre ellas la combustión no controlada, el transporte, las fundiciones, las industrias de pinturas y cerámicas y las plantas de generación de energía.
Las restricciones detalladas para el estado “bueno” se refieren principalmente a la provincia de Santiago y a las comunas de San Bernardo y Puente Alto. Allí se mantiene la prohibición de utilizar calefactores a leña, salvo los que funcionan con pellets, junto con controles de humos visibles. También rigen limitaciones para vehículos sin sello verde dentro del Anillo Américo Vespucio, restricciones de dígitos para automóviles fuera de ese perímetro y medidas para motocicletas y camiones.
Estas disposiciones incluyen además la prohibición de quemas agrícolas en toda la Región Metropolitana entre el 15 de marzo y el 30 de septiembre. Para Lautaro, el reporte no indica restricciones específicas por fuentes fijas, calefacción, transporte o actividad física bajo la condición registrada este viernes.
Las recomendaciones generales para episodios de preemergencia y emergencia contemplan el uso de mascarillas por parte de adultos mayores, niños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas. También se aconseja preferir el transporte público o compartir automóvil, mantener al día la revisión de gases de los vehículos, no fumar dentro de viviendas, lugares de trabajo o centros de estudio y evitar la quema de hojas o basura.
En caso de utilizar calefacción a leña, las autoridades recomiendan emplear leña seca, con una humedad inferior al 25 por ciento, y comprarla a comerciantes establecidos. Debe usarse leña picada en lugar de troncos enteros, mantener completamente abierto el tiraje durante al menos diez minutos después de encender o recargar el calefactor y revisar la salida de humo. La acumulación de creosota y hollín incrementa el riesgo de inflamación, reduce la eficiencia y eleva las emisiones.
