España registra 2.149 muertes asociadas al calor en agosto, el segundo dato más alto desde 2015

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España cerró agosto con una estimación de 2.149 muertes asociadas a las altas temperaturas, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo). La cifra sitúa al pasado agosto como el segundo con mayor mortalidad atribuible al calor desde que comenzó a operar este sistema en 2015, solo por detrás de agosto de 2025, cuando se estimaron 2.184 fallecimientos. Aunque el registro es 35 muertes inferior al del año anterior, confirma la elevada presión sanitaria que mantienen los episodios de calor intenso sobre la población más vulnerable.

Las estimaciones difundidas tras el cierre del mes se enmarcan en el Plan Calor 2026, activado para reforzar la vigilancia de los efectos de las temperaturas elevadas. Desde el inicio de este dispositivo, MoMo calcula que 5.234 personas han fallecido por causas relacionadas con el calor. El acumulado comprende 123 muertes contabilizadas desde el 22 de mayo, 937 en junio, 2.025 en julio y las 2.149 registradas durante agosto.

Agosto mantiene la presión tras un julio especialmente grave

La evolución mensual refleja que el impacto no se concentró exclusivamente en los días centrales del verano. Julio ya había acumulado más de dos mil defunciones estimadas, y agosto prolongó esa tendencia con una cifra aún superior. En conjunto, ambos meses reúnen más de cuatro quintas partes de las muertes atribuidas al calor desde la activación del plan, lo que subraya el peso de la persistencia térmica, además de los picos extremos, en el deterioro de la salud de la población.

MoMo no certifica la causa individual de cada fallecimiento, sino que calcula excesos de mortalidad a partir de la comparación entre las defunciones observadas y las esperadas, incorporando variables que permiten estimar su relación con la temperatura. Por ello, sus cifras constituyen una herramienta de vigilancia epidemiológica y de alerta para la salud pública, no un recuento equivalente a los certificados médicos de defunción. El sistema permite, sin embargo, medir con rapidez la dimensión probable de los efectos de una ola de calor o de períodos prolongados de temperaturas anormalmente altas.

La comparación interanual exige además cautela. Que agosto de 2026 haya quedado ligeramente por debajo del máximo de 2025 no reduce la relevancia del dato: se mantiene en niveles excepcionalmente altos dentro de la serie histórica de MoMo. La diferencia de 35 muertes, equivalente a una variación limitada sobre un volumen superior a dos mil fallecimientos, no altera el hecho de que el mes ha vuelto a presentar una mortalidad asociada al calor muy elevada.

Las personas mayores concentran la mayor parte de los fallecimientos

El perfil de las personas afectadas vuelve a evidenciar una desigualdad marcada por edad y sexo. Del total estimado en agosto, 1.283 fallecidos fueron mujeres y 866 hombres. La mayor presencia femenina está vinculada, entre otros factores demográficos, a que las mujeres constituyen una proporción mayor de la población en las edades más avanzadas, donde el riesgo ante el calor es particularmente alto.

En concreto, 2.064 de las 2.149 muertes estimadas correspondieron a personas mayores de 65 años. Dentro de ese grupo, 1.285 tenían más de 85 años. La concentración de casos en edades avanzadas es coherente con la mayor frecuencia de enfermedades crónicas, limitaciones de movilidad, dependencia o dificultades para mantener una hidratación y una temperatura corporal adecuadas. También pueden influir condiciones de vivienda, aislamiento social y acceso insuficiente a medidas de protección frente al calor.

La lectura sanitaria de estas cifras trasciende la recomendación general de evitar la exposición solar en las horas centrales. La prevención depende de la capacidad de detectar precozmente situaciones de riesgo en domicilios, residencias y entornos comunitarios. Las personas mayores que viven solas, quienes requieren cuidados y quienes padecen patologías cardiovasculares, respiratorias o metabólicas figuran entre los grupos para los que una sucesión de noches cálidas y jornadas de temperaturas elevadas puede resultar especialmente peligrosa.

Cataluña concentra más de la mitad de las muertes estimadas

Por comunidades autónomas, Cataluña acumuló el mayor número de defunciones asociadas al calor en agosto, con 1.164 casos estimados, más de la mitad del total nacional. Le siguieron la Comunidad Valenciana, con 227; Castilla y León, con 197; Andalucía, con 138; y Canarias, con 80. Galicia registró 70 muertes estimadas, el País Vasco 66, Aragón 64, Castilla-La Mancha 56 y la Comunidad de Madrid 53.

En Navarra se estimaron 45 fallecimientos; en Cantabria, 32; en Murcia y Asturias, 19 en cada territorio; en Extremadura, 10; en La Rioja, cinco; en Baleares, dos; y en Melilla, uno. MoMo no estima muertes por esta causa en Ceuta. La distribución territorial debe interpretarse teniendo en cuenta que el impacto final responde a una combinación de factores: intensidad y duración del calor, estructura de edad de la población, densidad urbana, condiciones de vivienda y exposición acumulada durante el verano.

El elevado peso de Cataluña en el balance mensual merece una evaluación específica de los patrones meteorológicos y demográficos que confluyeron durante agosto, sin atribuir el resultado a una única causa. Los datos de mortalidad son estimaciones agregadas y no permiten, por sí solos, establecer por qué cada territorio registró una determinada cifra. Sí ofrecen una señal relevante para orientar la planificación sanitaria, los servicios sociales y las medidas locales de prevención ante futuras alertas.

El cierre de agosto deja así un verano con una mortalidad relacionada con el calor muy superior a la habitual en la serie de vigilancia. La continuidad del seguimiento resulta clave también fuera de los episodios más visibles, porque los efectos sobre la salud pueden acumularse a lo largo de varios días y afectar de forma desproporcionada a quienes tienen menor capacidad para adaptarse. Las administraciones sanitarias mantienen la vigilancia ante la posible persistencia de temperaturas elevadas al inicio de septiembre.

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