La selección española femenina comenzó la Copa Mundial FIBA 2026 con una demostración de autoridad en Berlín. El 83-53 frente a Alemania, anfitriona del torneo, no fue únicamente una victoria amplia en la primera jornada del Grupo A: fue la confirmación de un plan ejecutado con precisión desde el primer minuto. España encontró ritmo, castigó desde el perímetro y redujo las opciones alemanas antes de que el partido pudiera adquirir el tono competitivo que esperaba un Uber Arena lleno.
El equipo dirigido por Miguel Méndez tomó el mando con un parcial inicial que explicó buena parte del desenlace. Seis triples en el primer cuarto permitieron abrir una diferencia de 24-10 y obligaron al seleccionador alemán, Olaf Lange, a detener el encuentro cuando aún quedaban 3:47 para el final del periodo. Iyana Martín, María Conde y el resto del perímetro español fijaron una amenaza constante que alteró la defensa local y dejó espacios para que el juego interior terminara de inclinar la balanza.

Una salida que condicionó toda la noche
Alemania logró contener durante unos minutos la sangría tras el tiempo muerto, en parte por una sequía anotadora compartida que se prolongó más de tres minutos. Leo Fiebich, una jugadora bien conocida por el baloncesto español tras sus etapas en Casademont Zaragoza y Valencia Basket, rompió esa dinámica con una bandeja con tiro libre adicional. Sin embargo, su iniciativa individual no modificó la estructura del encuentro. El primer cuarto concluyó 24-13, una diferencia todavía asumible en el marcador, pero significativa por la forma en que se había producido.
España había identificado pronto el principal problema para Alemania: no bastaba con cerrar el lanzamiento exterior. Cuando las defensas germanas comenzaron a prestar más atención a las tiradoras, Paula Ginzo y Awa Fam encontraron ventajas cerca del aro. Esa alternancia entre el perímetro y el poste bajo evitó que el ataque español dependiera de una racha de acierto. La selección no necesitó forzar posesiones ni acelerar de manera desordenada; fue sumando amenazas hasta convertir el partido en una sucesión de decisiones defensivas incómodas para el rival.
Fam y Conde sostienen la superioridad
Awa Fam fue la referencia más productiva de España con 17 puntos, una cifra que refleja tanto su eficacia como la variedad de recursos de la selección. Su triple para el 44-20, a 3:17 del descanso, simbolizó el alcance de su influencia: Alemania no sólo debía proteger la pintura ante su presencia física, sino también respetar su capacidad para abrir el campo. María Conde aportó 13 puntos e Iyana Martín añadió 12, consolidando una distribución ofensiva que no permitió a las locales concentrar sus esfuerzos sobre una única jugadora.
Al descanso, el 50-24 dejaba el partido prácticamente resuelto. Alemania había recibido una señal clara: para discutir el resultado necesitaba elevar su agresividad, mejorar su producción colectiva y limitar las pérdidas de control en defensa. El arranque del tercer cuarto pareció ofrecer una posibilidad de reacción con un 0-4 firmado por Emma Eichmeyer y Luisa Geiselsöder. Fue, no obstante, una respuesta breve. Fam y Conde recuperaron inmediatamente la iniciativa, y España volvió a manejar el ritmo con la tranquilidad de quien dispone de más alternativas.
El banquillo amplía una ventaja ya decisiva
Uno de los elementos más relevantes del triunfo fue la continuidad que España encontró en sus rotaciones. Megan Gustafson, Mariona Ortiz, Maite Cazorla y Alicia Flórez sostuvieron la intensidad cuando Méndez movió el banquillo. Esa aportación redujo el valor de cualquier intento alemán de aprovechar los descansos de las titulares españolas. El 65-39 al final del tercer cuarto no respondió a un golpe aislado, sino a una superioridad mantenida en distintos quintetos y en registros diversos.
La anotación final también refleja esa profundidad. Raquel Carrera llegó a 10 puntos; Cazorla y Gustafson aportaron siete cada una; Ginzo sumó seis. Elena Buenavida y Helena Pueyo participaron en el tramo final, con un triple frontal de Pueyo para el 73-43 que terminó de cerrar la discusión. Frente a ello, Alemania tuvo en Fiebich, con 13 puntos, a su máxima anotadora, seguida por Nyara Sabally con 10. La diferencia no fue sólo de acierto, sino de capacidad para sostener una propuesta colectiva durante cuarenta minutos.
Una victoria que marca el punto de partida
El resultado repite el desenlace del amistoso disputado entre ambos equipos el pasado 15 de agosto, pero adquiere una dimensión mayor por tratarse del estreno mundialista y por producirse en la pista de la anfitriona. España llega al liderato del Grupo A con una diferencia de puntos importante, un aspecto que puede adquirir valor en una fase corta. Más allá de la clasificación provisional, el partido ofrece a Méndez una base útil: el grupo combinó defensa, rebote, circulación y amenaza exterior sin exponer en exceso a sus jugadoras en un encuentro ya decidido.
El siguiente compromiso ante Mali exigirá confirmar que esta solidez no depende de un emparejamiento favorable ni de un inicio especialmente inspirado. Para Alemania, el reto será recuperar confianza antes de enfrentarse a Japón y encontrar una producción ofensiva más compartida. España, mientras tanto, ha enviado un mensaje concreto al torneo: su ambición no se apoya en una sola estrella ni en una única fórmula táctica, sino en una plantilla capaz de convertir el control colectivo en una ventaja difícil de remontar.
