El director del gabinete de Presidencia, Diego Rubio, presentó este viernes ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional el Informe Anual correspondiente a 2025. El documento identifica dos amenazas principales: el incremento del tráfico de drogas en el Estrecho y la presencia quintuplicada de la flota fantasma rusa cerca de Canarias.

Más de 600 embarcaciones tipo go-fast operan en el área del Estrecho. El informe señala que estos grupos han aumentado su agresividad contra las fuerzas de seguridad, empleando armas de guerra, y han reactivado la ruta del hachís desde Marruecos. Además, algunos clanes utilizan las mismas infraestructuras para facilitar la inmigración irregular, diversificando así sus actividades delictivas.
Presencia rusa y límites legales
Cincuenta buques de la flota fantasma rusa fueron detectados en aguas cercanas a Canarias durante 2025. Estos petroleros transbordan crudo ruso, venezolano e iraní para eludir sanciones y abastecer mercados asiáticos. Aunque España no es objetivo prioritario de la actividad híbrida de Moscú, su proximidad obliga a reforzar la vigilancia naval y portuaria. El propio Gobierno reconoce que la capacidad legal para intervenir en alta mar sigue siendo muy limitada.
Desinformación como herramienta híbrida
El informe también documenta campañas de desinformación vinculadas principalmente a actores rusos que buscan erosionar la neutralidad de Policía, Guardia Civil y Fuerzas Armadas. Se han explotado los flujos migratorios en Ceuta y Melilla, el incidente de Torre-Pacheco y teorías conspirativas sobre vacunas para generar polarización. El Departamento de Seguridad Nacional advierte que estas operaciones se extienden ahora a la desestabilización económica mediante fraudes a gran escala.
El documento refleja una evolución clara: las amenazas tradicionales de narcotráfico se combinan con operaciones híbridas de mayor sofisticación, obligando a España a repensar sus mecanismos de respuesta tanto en el mar como en el espacio digital.
