Una ventaja sólida, pero no definitiva
Enric Mas encara la tercera semana de la Vuelta a España como líder consolidado y principal favorito al triunfo final. El ciclista del Movistar, de 31 años, aventaja en 2:06 al austriaco Felix Gall y en 2:10 a Primoz Roglic, su amenaza más relevante. La retirada de Tadej Pogacar en la octava etapa abrió la carrera y, desde entonces, el corredor balear ha defendido el maillot rojo con regularidad y autoridad.

Mas llega a la fase decisiva en el mejor momento de su trayectoria, después de superar el calor, el desgaste y los ataques de sus rivales. Su ventaja no garantiza la victoria, pero sí le permite afrontar el desenlace con margen estratégico. El riesgo principal está en la contrarreloj, donde Roglic ha demostrado históricamente ser superior; el esloveno, ganador de cuatro Vueltas, aún conserva opciones pese a no haber mostrado su mejor versión.
Contrarreloj y montaña para decidir el podio
La carrera ofrecerá primero dos jornadas favorables a los velocistas, con finales en Palos de la Frontera y Sevilla. El jueves llegará el punto crítico: una contrarreloj de 32 kilómetros entre El Puerto de Santa María y Jerez. Después, dos etapas de montaña con finales en alto en Peñas Blancas y el inédito Collado del Alguacil pondrán a prueba la resistencia de los favoritos. La última ascensión, de 17 kilómetros al 6,6 % y con rampas del 18 %, puede modificar definitivamente la clasificación.
Richard Carapaz, a 4:24, y Oscar Onley, a 5:44, necesitan una ofensiva lejana para entrar en la lucha por el título. La Vuelta parece encaminada a un duelo entre Mas, Gall y Roglic, aunque el equilibrio entre la crono y la montaña mantiene abierta la carrera. Si conserva su ventaja, Mas podría convertirse en el primer ganador español desde Alberto Contador, vencedor en 2014, y recibir la corona en Granada ante la Alhambra.
