Enid Azucena Torres Agustiniano, originaria de Santiago Pinotepa Nacional, fue elegida el 28 de junio como Diosa Centéotl 2026 en el Teatro Macedonio Alcalá. La decisión del jurado, integrado por especialistas en arte y cultura, se basó en el conocimiento de historia, lengua, tradiciones y proyectos comunitarios que expusieron las 44 candidatas de las ocho regiones de Oaxaca.
El nombramiento otorga a Torres la vocería de los pueblos originarios y afromexicanos durante las actividades de la Guelaguetza. Su discurso posterior a recibir el cetro subrayó que la distinción constituye una responsabilidad colectiva más que un reconocimiento individual, especialmente para las mujeres afromexicanas.

Significado cultural y territorial
La elección de una representante de la Costa de Oaxaca refuerza la visibilidad de las comunidades afromexicanas dentro de la fiesta más importante del estado. Los dos objetos entregados —el cetro “Poder de la Milpa Sagrada” y la pieza “Fertilidad, Vida y Renovación”— sintetizan la relación entre maíz, territorio y memoria zapoteca, elementos que Torres deberá proyectar en los eventos de julio.
Responsabilidad institucional
Al asumir el cargo, Torres se convierte en portavoz de demandas de participación política, económica y cultural de las mujeres de pueblos originarios y afromexicanos. El certamen evaluó tanto el vínculo con la comunidad como propuestas concretas de preservación identitaria, lo que sitúa su mandato más allá del simbolismo y lo acerca a una función de articulación entre el gobierno estatal y las organizaciones locales.
El proceso de selección, al exigir exposición detallada de contextos territoriales y acciones comunitarias, establece un estándar que prioriza el conocimiento práctico sobre la mera representación estética. Esta exigencia puede elevar el perfil de futuras candidatas y consolidar la Diosa Centéotl como espacio de incidencia real dentro de la Guelaguetza.
