El diario El Universal emitió una disculpa pública tras publicar repetidamente una entrevista atribuida a Carlos Monsiváis que nunca existió en los términos difundidos. La pieza, supuestamente realizada en 1999, reapareció en 2021, 2024 y esta semana con agregados que vinculaban al escritor con críticas a Andrés Manuel López Obrador, incluyendo afirmaciones sobre “sueños de grandeza” y episodios biográficos inexactos.

La familia de Monsiváis, fallecido en 2010, denunció el texto por contradecir el estilo y la ética del autor, además de falsear fechas y relaciones personales. Historiadores como Harim Gutiérrez y Pedro Salmerón señalaron errores factuales graves: el supuesto accidente del hermano de López Obrador ocurrió a los 15 años y no a los 19; Monsiváis nunca usó celular ni relacionó al Dalai Lama con el monte Sinaí. El periodista Edmundo Cázarez admitió no contar con la grabación original.
Reacción institucional y contexto ético
Claudia Sheinbaum calificó de “indefendible” la publicación y señaló que las disculpas llegaron solo tras la indignación pública y la carta familiar. Este caso revela una falla sistémica en los controles editoriales de medios tradicionales: la reedición de material sin verificación previa permitió que afirmaciones inventadas circularan durante años. La ausencia de evidencia documental y la contradicción con testimonios contemporáneos demuestran que la responsabilidad periodística exige cotejo riguroso, especialmente cuando se involucra la memoria de figuras públicas ya fallecidas.
La familia reservó acciones legales. El episodio subraya que la ética informativa no puede depender de la presión externa, sino de protocolos internos que impidan la difusión de contenido no contrastado.
