Wall Street extendió su racha negativa a tres sesiones consecutivas, afectada por el repunte del petróleo y de los rendimientos de los bonos del Tesoro. El S&P 500 cayó 0.71%, a 7,631.54 puntos; el Nasdaq perdió 1.03%, a 26,099.77, y el Dow Jones retrocedió 0.79%, a 52,766.88. El movimiento refleja una preocupación central: un crudo más caro puede reavivar la inflación y dificultar que la Reserva Federal relaje su política monetaria.

El Brent avanzó 4.6%, hasta 94.65 dólares por barril, mientras el crudo estadounidense subió 5.8% y superó los 90 dólares. Los nuevos ataques de Estados Unidos contra objetivos iraníes elevaron el riesgo sobre el suministro energético, dando al mercado un motivo adicional para incorporar una prima geopolítica. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años llegó a 4.8%, encareciendo el dinero y golpeando especialmente a las empresas tecnológicas, cuyas valuaciones dependen más de las expectativas de crecimiento futuro.
La Fed vuelve al centro del mercado
NVIDIA perdió 1.5%, Amazon 1.9% y ARM 2.9%, mientras el índice Dow Jones de transporte se desplomó 2.5%, una señal de mayor cautela sobre la actividad económica. La caída del indicador manufacturero del ISM, de 55.6 a 54.6 puntos, añadió evidencia de moderación, aunque todavía no suficiente para contrarrestar el impacto inflacionario de la energía. Los inversionistas concentrarán ahora su atención en los próximos datos laborales, decisivos para calibrar el siguiente movimiento de la Fed.
En México, el S&P/BMV IPC descendió 1.40%, a 64,514.25 unidades, su nivel más bajo en ocho sesiones, y el FTSE-BIVA bajó 1.38%. Grupo México cayó 4.34%, Grupo Televisa 3.74% y Cemex 2.78%. Las remesas de julio aumentaron 3% anual, a 5,571 millones de dólares, pero ese dato positivo no impidió que prevaleciera la presión externa: el mercado mexicano quedó expuesto al temor de tasas estadounidenses más altas y a un entorno global menos favorable para los activos de riesgo.
