El petróleo rebasa los 90 dólares tras ataques en Irán y aumenta la presión sobre Wall Street

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Los mercados financieros cerraron la jornada bajo una nueva oleada de incertidumbre geopolítica después de que ataques estadounidenses contra objetivos en Irán elevaron las preocupaciones por la seguridad del tránsito marítimo de hidrocarburos en el estrecho de Ormuz. El petróleo superó nuevamente los 90 dólares por barril, mientras los principales índices de Wall Street registraron pérdidas y el oro descendió a mínimos de dos semanas.

La reacción reflejó el peso que mantiene el estrecho de Ormuz en el comercio energético mundial. La ruta conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y concentra una parte relevante de los envíos internacionales de crudo y gas natural licuado. Cualquier riesgo de interrupción, incluso sin un cierre efectivo del paso, suele incorporarse rápidamente a las cotizaciones mediante una prima geopolítica.

El crudo recupera niveles de finales de julio

El West Texas Intermediate, referencia para Estados Unidos, subió 5.20% y cerró en 90.22 dólares por barril para entrega en octubre. El Brent del Mar del Norte, indicador internacional, avanzó 4.60% hasta 94.65 dólares por barril, un nivel que no alcanzaba desde finales de julio.

El movimiento no responde únicamente a una variación inmediata entre oferta y demanda. La escalada de tensión obliga a los operadores a valorar la posibilidad de retrasos, mayores costos de seguro, desvíos de rutas y eventuales restricciones en el transporte marítimo. Aunque no se reportó una interrupción generalizada de los flujos petroleros, el encarecimiento del crudo evidencia que el mercado está descontando un escenario de riesgo más alto.

Un petróleo más caro puede trasladarse a los precios de combustibles, transporte y producción industrial si se sostiene durante varias semanas. Para economías importadoras de energía, ese efecto puede complicar la reducción de la inflación; para los productores, en cambio, puede generar ingresos adicionales, aunque también aumenta la volatilidad fiscal y cambiaria.

Las acciones estadounidenses cierran en terreno negativo

En Nueva York, la presión sobre las acciones fue visible desde la apertura. El Dow Jones perdió 413.41 puntos, equivalentes a 0.78%, y finalizó en 52 mil 772.49 unidades. El S&P 500 retrocedió 0.71%, hasta 7 mil 631.95 puntos, mientras que el Nasdaq Composite bajó 1.01%, a 26 mil 099.77 unidades.

El descenso combinó la cautela ante el conflicto con una reevaluación de las expectativas monetarias. Los inversionistas suelen interpretar un repunte persistente de la energía como un factor que puede reavivar las presiones inflacionarias, lo que reduce el margen de los bancos centrales para flexibilizar su política. Ese vínculo afectó especialmente a las empresas tecnológicas y de crecimiento, más sensibles a cambios en las tasas de interés y en el costo de financiamiento.

Los mercados comenzaron a asignar una probabilidad de 68.2% a un aumento de 25 puntos básicos en la reunión de septiembre de la Reserva Federal, frente al 39.6% registrado una semana antes. El cambio muestra que los operadores consideran más probable una respuesta restrictiva si la inflación vuelve a mostrar resistencia, aunque la decisión dependerá de los próximos indicadores de precios, empleo y actividad económica.

El oro no opera como refugio ante el avance de los rendimientos

El oro al contado llegó a caer 1.8%, hasta 4 mil 369.24 dólares por onza, su nivel más bajo desde el 19 de agosto. Más tarde moderó parte de la pérdida y se cotizaba cerca de 4 mil 371.5 dólares, aún con un descenso aproximado de 1.7%. Los futuros del metal en Estados Unidos también retrocedieron y rondaron los 4 mil 420 dólares por onza, con una baja superior a 1%.

La caída del metal precioso, pese al aumento de la tensión internacional, respondió al alza de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y a la fortaleza del dólar. El oro no genera intereses, por lo que pierde atractivo relativo cuando los activos de renta fija ofrecen retornos más elevados. La perspectiva de nuevas alzas de tasas reforzó ese efecto.

Analistas vincularon parte de la reacción con el discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en Jackson Hole, Wyoming, donde pidió al banco central actuar frente a la inflación. La jornada dejó así dos riesgos entrelazados: una crisis regional que encarece la energía y unas condiciones financieras que podrían mantenerse restrictivas. La evolución de los ataques, la seguridad de las rutas marítimas y los datos económicos de Estados Unidos determinarán si el repunte petrolero se convierte en una presión más duradera para los mercados.

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