Las condiciones de El Niño se fortalecieron en julio y podrían mantenerse durante el resto de 2026 y comienzos de 2027, según el Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC). La NOAA estima una probabilidad superior al 95 % de continuidad del evento, con posible intensidad muy fuerte entre septiembre y enero.

Guatemala ya registra menos lluvias y temperaturas más altas, aunque el Insivumeh aún no ha declarado oficialmente El Niño: se han cumplido tres trimestres móviles con anomalías térmicas de al menos 0,5 °C y se requieren cinco. En julio, la anomalía de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 llegó a +2,0 °C.
El impacto es mayor en el sur del país. Entre mayo y julio, el déficit de lluvia alcanzó 50 milímetros, o 31 %, en el Pacífico guatemalteco, y 151 milímetros, o 51 %, en Boca Costa. La reducción de caudales amenaza la disponibilidad de agua, la agricultura y la generación hidroeléctrica.
El Insivumeh pidió mantener el monitoreo y actualizar las medidas preventivas. La sequía afecta especialmente los cultivos de maíz y frijol del Corredor Seco; además, la escasez de agua puede favorecer prácticas de almacenamiento deficientes y elevar el riesgo de dengue.
